Cristina Estrada, Psicoterapia Humanista y Biodanza

Cristina Estrada, Psicoterapia Humanista y Biodanza Me especializo en atender pacientes adolescentes, adultos, pareja y familia. Biodanza- Ofrezco sesiones en español y francés en línea.

Trabajo con ansiedad, depresión, estrés, búsqueda de sentido de vida, estrés post-traumático, comunicación, escucha y comprensión. Psicoterapia Humanista
Me especializo en atender pacientes adolescentes, adultos, pareja y familia. En algunos momentos de nuestras vidas ciertas problemáticas nos llevan a experimentar sentimientos que nos abruman, sentimos que no podemos avanzar y pasamos por emocion

es que nos alejan de nosotros mismos y caemos en sufrimiento, confusión y perdemos el camino. Resulta que puede ser difícil tomar decisiones y soltar hábitos y creencias que nos desvían del amor propio. Te puedo acompañar en tu proceso de transformación interna que te lleve a una consciencia de ti mismo y encontrar tu propio camino, así como a aumentar tu seguridad personal y auto estima, convertirte en mejor persona en los diferentes ámbitos de tu vida, asumir una vida más integral y saludable, alcanzar una estabilidad emocional, procesar las crisis, el dolor y el sufrimiento, definir metas y objetivos, convertirte en una persona creativa y abierta al movimiento de la vida, y experimentar paz interna.

Cuidar el vínculoEn toda relación de pareja habrá desencuentros. Dos personas diferentes no pueden sentir, pensar y mira...
23/08/2026

Cuidar el vínculo
En toda relación de pareja habrá desencuentros. Dos personas diferentes no pueden sentir, pensar y mirar siempre en la misma dirección. El conflicto no necesariamente destruye un vínculo; muchas veces puede abrir una posibilidad de mayor conciencia y encuentro, es una puerta abierta al auto conocimiento y la transformación.
Lo que puede dañarlo es convertir el desacuerdo en una batalla: cuando dejamos de intentar comprender y comenzamos a intentar vencer; cuando necesitamos tener la razón, aunque para conseguirla tengamos que herir; cuando protegemos nuestro orgullo a costa de aquello que decimos amar. Y ahí nos perdemos...
Y hay algo todavía más profundo: a veces no respondemos solamente a lo que está ocurriendo en el presente, sino también a lo que alguna vez nos dolió.
Una palabra, un gesto, la comunicación no verbal o una distancia pueden tocar una herida antigua. Entonces reaccionamos desde el miedo, el abandono, la necesidad de reconocimiento o la sensación de no ser suficientes. El ego aparece para defenderse y, en ese intento de protegernos, podemos atacar, cerrarnos, exigir, retirarnos o decir palabras que después lamentamos.
Sin darnos cuenta, comenzamos a defendernos de quien tenemos delante como si fuera responsable de todas nuestras heridas.
Y es ahí donde podemos sabotear el amor.
El amor es fuerte, pero también es frágil. Puede sostenernos profundamente y, al mismo tiempo, quebrarse con palabras, silencios, indiferencias o heridas repetidas. Por eso amar no es solamente sentir: es cuidar. Es recordar que el corazón del otro no es un territorio que podemos herir impunemente, diría que entrar en el territorio emocional del otro es entrar en un lugar sagrado: hacerlo con cuidado, respeto y conciencia de nuestra huella. Eso también es amar. Y cuándo herimos, entonces reparar y escuchar las necesidades del otro, eso también es una forma de amar.
“El amor necesita ser cuidado: porque aquello que amamos puede ser profundamente resistente y, al mismo tiempo, profundamente vulnerable.”
Porque el amor no siempre se pierde porque deje de existir. A veces se va cubriendo de miedo, orgullo, resentimiento, interpretaciones y viejas heridas.
Quizá amar no sea solamente encontrar a alguien a quien amar.
Quizá sea también aprender a retirar aquello que nos impide amar con presencia.
Entonces, ¿qué es el amor?
Tal vez sea la capacidad de encontrarnos con el otro sin querer poseerlo, cambiarlo o vencerlo; reconocer su existencia, cuidar su vulnerabilidad y permitirle ser quien es, mientras nosotros permanecemos fieles a quienes somos.
Amar es presencia.
Es escucha.
Es responsabilidad.
Es libertad.
Es elegir el encuentro una y otra vez, incluso cuando la diferencia aparece.
Y también es aprender a preguntarnos, en medio del conflicto:
¿Estoy respondiendo a lo que está sucediendo ahora o a una herida de mi historia?
¿Estoy intentando comprender o defenderme?
¿Quiero tener razón o quiero cuidar el vínculo?
¿Estoy expresando mi verdad o estoy utilizando mi dolor para herir?
Porque quizá el amor sea menos una emoción que un camino de conciencia.
Y en ese camino, una de las tareas más profundas de una pareja es aprender a reconocer no solamente aquello que los une, sino también aquello que cada uno necesita transformar para no convertirse en obstáculo del amor que desea vivir.
“Tu tarea no es buscar el amor, sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras que has construido contra él.”
— Rumi

Cristina Estrada, Psicoterapia Humanista y Biodanza

“Qué regalo encontrarnos en este camino, compartir la vivencia, el aprendizaje y el sueño de llevar al mundo un poco más...
19/08/2026

“Qué regalo encontrarnos en este camino, compartir la vivencia, el aprendizaje y el sueño de llevar al mundo un poco más de belleza, presencia y amor. Como decía Rolando Toro: "La Biodanza es la poética del encuentro humano". Hoy celebro profundamente este encuentro y la posibilidad de caminar juntas como facilitadoras de vida.” 🎵💃🏽💖🙏🏾

Sobre las personas emocionalmente inmaduras...
14/08/2026

Sobre las personas emocionalmente inmaduras...

LAS DISCULPAS QUE REPARANHay disculpas que solamente buscan cerrar una conversación,y hay otras que nacen de un lugar mu...
10/08/2026

LAS DISCULPAS QUE REPARAN
Hay disculpas que solamente buscan cerrar una conversación,
y hay otras que nacen de un lugar mucho más profundo:
el despertar de la conciencia.
Porque pedir perdón no es decir “perdóname” para dejar de sentir culpa.
Es tener el valor de mirar aquello que hicimos y reconocer:
“Esto que hice tuvo un impacto en ti. Ahora puedo verlo.”
A veces necesitamos atravesar nuestra propia sombra para comprender el dolor que causamos.
Jung nos recuerda que aquello que no hacemos consciente puede seguir dirigiendo nuestra vida. Y quizá una disculpa verdadera sea precisamente eso: un momento de conciencia en el que dejamos de mirar solamente nuestras intenciones y comenzamos a mirar también las consecuencias de nuestros actos.
No basta con decir:
“Yo no quise lastimarte.”
La reparación comienza cuando podemos agregar:
“Aunque no haya sido mi intención, comprendo que te lastimé.”
Eso requiere humildad.
Requiere dejar de defendernos.
Dejar de explicar.
Dejar de tener la razón.
Y escuchar.
Porque reparar no siempre significa recuperar un vínculo. A veces significa respetar el dolor del otro, aceptar sus límites y permitirle elegir qué hacer con lo que ocurrió.
Una disculpa profunda no exige olvido.
No exige reconciliación.
No exige que el otro nos perdone.
Ofrece responsabilidad.
Y quizá la forma más verdadera de pedir perdón sea transformar nuestra manera de estar en el mundo.
Porque cuando una disculpa es auténtica, algo en nosotros también cambia.
Ya no somos exactamente quienes fuimos cuando causamos aquella herida.
Hemos visto.
Hemos comprendido.
Hemos asumido.
Y desde ahí, podemos elegir hacerlo diferente.
A veces la reparación más hermosa no está en las palabras que decimos, sino en la persona que decidimos ser después de haber comprendido el daño que causamos.
Cristina Estrada, Psicoterapia Humanista

"OLVÍDATE DE LA "CURACIÓN"Algunos días, solo tienes que olvidarte de la "curación".Tienes que dejar de intentar sentirte...
05/08/2026

"OLVÍDATE DE LA "CURACIÓN"

Algunos días, solo tienes que olvidarte de la "curación".

Tienes que dejar de intentar sentirte mejor, tratar de superar tus heridas emocionales o tratar de estar en otro lugar que no sea donde estás.

Tienes que abrazar el día como es.

Y tienes que darte el permiso más sagrado de todos:

Destrozar. Romper. Para ser un feo desastre.
Para apoyarte en un lugar de absoluta humildad e impotencia en ti mismo.
Para clamar a los cielos: "¡No puedo hacer esto!"
Admitir una derrota total en la pérdida de la vida que habías imaginado.

Derrumbarse en el suelo, solitario y sin esperanza y profundamente arruinado.
Querer morir, incluso.

Y allí, en los lugares más oscuros, en la oscuridad del inframundo, puedes comenzar a redescubrir ... la vida.
Y aprender a amar los comienzos. Un reinicio sagrado:

Un solo respiro. La forma en que el sol calienta tu rostro.
El sonido de un pequeño pájaro cantando en el árbol de allí.
La cruda simplicidad de un solo momento de la existencia humana.

El in****no ha sido transmutado, a través del amor y la paciencia.
Has descubierto la integridad en tu quebrantamiento.
Has renunciado a tu idea de "curación" y has descubierto algo infinitamente más curativo:

Tu ser auténtico.
Hermoso y verdadero y completamente inamovible.

- Jeff Foster-

🚨 FREUD EXPLICÓ POR QUÉ LA MUERTE DE TU PADRE O TU MADRE TE CAMBIA PARA SIEMPRE (AUNQUE FUERA "ESPERADA") 🚨Muchas person...
29/07/2026

🚨 FREUD EXPLICÓ POR QUÉ LA MUERTE DE TU PADRE O TU MADRE TE CAMBIA PARA SIEMPRE (AUNQUE FUERA "ESPERADA") 🚨

Muchas personas se sorprenden del tamaño del golpe:

👉 "Era mayor, estaba enfermo, 'lo esperábamos'... y me partió en dos."
👉 "Tengo 50 años y me siento huérfano como un niño."
👉 "Desde que murió mi madre, soy otra persona y no sé explicarlo."

Y les dicen:

👉 "Ya estaba grande, fue ley de vida."
👉 "Al menos no sufrió, deberías estar en paz."
👉 "A tu edad, ya no es lo mismo que perder un padre joven."

Pero Freud sabía, por su propia vida, el tamaño real de esa pérdida.

Freud lo escribió tras vivirlo:

la muerte del padre es "la pérdida más significativa" en la vida de una persona.

Cuando murió su propio padre, Freud —ya adulto, ya médico famoso— quedó conmovido hasta los cimientos, y de esa sacudida nació su obra más importante. Entendió por qué golpea tanto, sin importar la edad ni lo "esperado": no pierdes solo a la persona. Pierdes al testigo de tu vida entera (nadie más te vio nacer, crecer, ser todos los que fuiste), pierdes el muro que te separaba de tu propia muerte (ahora la fila avanza y sigues tú), y pierdes el lugar de hijo: por viejo que seas, mientras viven tus padres, alguien en el mundo te tiene de hijo. Su muerte te asciende, sin preguntarte, a la primera fila de la vida.

La idea incómoda es esta:

👉 "Era esperada" prepara la logística, no el corazón: el duelo no acepta reservaciones.
👉 No lloras solo a tu padre o madre: lloras al testigo, al muro y a tu lugar de hijo.
👉 Y sentirte huérfano a los 40, 50 o 60 no es exageración: es exactitud.

Pero aquí está lo importante:

Date el duelo completo que la frase "ya estaba grande" te quiere escatimar: tu pérdida es mayúscula y tu dolor está bien puesto. Y luego, con el tiempo, viene el trabajo hermoso que Freud mismo hizo: descubrir qué te dejaron instalado —frases que dices con su voz, gestos, valores, hasta recetas— y elegir conscientemente qué conservas. Porque los padres mu***os no desaparecen: se mudan adentro. Un día notarás que contestas algo como lo habría contestado tu padre, y en vez de dolerte, te va a acompañar. Ese día sabrás que el duelo hizo su trabajo: ya no los buscas afuera. Los cargas dentro, a tu manera, para siempre. (Y si este duelo te tiene detenido desde hace mucho, acompañarte de un profesional es un acto de amor propio: esta pérdida es de las mayores, y merece toda la ayuda.)

📚 Freud, S. (1991). La interpretación de los sueños. En Obras completas (Vols. 4-5). Amorrortu. (Trabajo original de 1900; la cita proviene del prólogo a la segunda edición, donde Freud reconoce el libro como su reacción a la muerte de su padre)

Erich Fromm: "El amor es un arte que requiere conocimiento, cuidado, responsabilidad, respeto y compromiso."
27/07/2026

Erich Fromm: "El amor es un arte que requiere conocimiento, cuidado, responsabilidad, respeto y compromiso."

Los científicos dirán que somos átomo, mientras que el psicoanálisis sospecha otra cosa: que también estamos tejidos por...
25/07/2026

Los científicos dirán que somos átomo, mientras que el psicoanálisis sospecha otra cosa: que también estamos tejidos por relatos. No por los que contamos en una sobremesa, sino por esas historias que repetimos sin darnos cuenta y que terminan hablando por nosotros.

Jean Laplanche escribió que el ser humano nace en medio de mensajes que no alcanza a traducir del todo. Tal vez por eso pasamos buena parte de la vida intentando ponerle subtítulos a escenas que nunca entendimos por completo.

Y Paul Ricoeur proponía que la identidad no es una fotografía, sino una narración en permanente reescritura. No somos el personaje principal de una historia cerrada; somos el editor que descubre, demasiado tarde, que había capítulos escritos por otros.

Así que quizá el pajarito tenía razón: los átomos sostienen el cuerpo, pero las historias deciden por qué el corazón se acelera cuando escucha un nombre, por qué una canción duele o por qué seguimos esperando un final distinto para el mismo cuento.

Al final, cambiar no siempre consiste en escribir una historia nueva, sino en dejar de creer que el viejo guion era el único posible.

Tiéndete al Diván

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05/07/2026

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