05/01/2025
LA VERDAD SOBRE LA LEUCEMIA
¿Cuántas veces habremos escuchado de personas o niños con Leucemia? Seguramente muchos e incluso muchos de nosotros hemos participado en “Colectas” de fondos económicos para ayudar a estos pacientes con “cáncer en la sangre”.
Y el problema no es que participemos en estas colectas o nos sintamos conmovidos ante estos casos. El verdadero problema es “creer” que la Leucemia es un cáncer, cuando la verdad es que la leucemia es tan sólo la fase de resolución de un cáncer de huesos, de médula ósea que ya padecimos, que ya resolvimos y jamás fue detectado (Porque recuerden, cuando comienzan “los síntomas”, es porque ya resolvimos el conflicto emocional.
Por lo tanto, y retomando el tema de la Leucemia, ésta es la señal inequívoca de que ya hemos resuelto nuestro conflicto emocional, que en el caso de los huesos, en el caso de la médula ósea, SIEMPRE estaremos hablando de una gran DESVALORIZACIÓN.
Recuerden, anoten, memoricen esto que acabo de decir: LOS HUESOS (Médula Ósea) ÚNICAMENTE SE AFECTAN SI YO VIVO UN CONFLICTO GRAVE DE DESVALORIZACIÓN.
Sabiendo y conociendo esto, ahora presten atención a lo siguiente, los huesos jamás dolerán, darán molestia alguna mientras estemos en CONFLICTO ACTIVO. Es decir, jamás nos daremos cuenta, jamás sabremos, nunca sentiremos molestia alguna, mientras estemos viviendo un conflicto de desvalorización grave. No hay síntomas en conflicto activo.
En FASE DE RESOLUCIÓN es todo lo contrario, hay molestias y muchas. Duelen los huesos, se vuelven quebradizos, se inflaman los tejidos, apenas podemos movernos, etc.
¿Por qué?
Porque una vez que yo resuelvo mi conflicto de desvalorización, el cerebro inmediatamente envía la orden de “reparar los huesos o el hueso dañado”. Envía la orden de “tapar los hoyitos” que se pudieran haber formado en ese o esos huesos mientras yo lloraba desvalorizado por los rincones.
¿Y por qué duele tanto?
Porque todos los huesos del cuerpo, están cubiertos por una delgadísima capa de tejido llamada periostio.
Es como una cubierta de “carnita” muy delgada que envuelve todos y cada uno de nuestros huesos.
Y para que el cerebro pueda “rellenar” los hoyitos en los huesos, necesita tener líquido en el hueso, para poder “meter” nutrientes nuevamente a dicho hueso.
Por lo tanto, en el momento en que esa delgada capa se “despega” del hueso para permitir el paso del líquido con nutrientes hacia el hueso, todas las terminaciones nerviosas del área afectada “estallan en dolor”. Y si a eso sumamos que se inflaman los tejidos, que nos duele tanto que no podemos hacer nada, que nos sentimos agotados porque el enfoque del cerebro está sobre dicho o dichos huesos, pues es cuando salimos corriendo al doctor. Estamos asustados, sentimos que morimos o que estamos a punto de hacerlo. No tenemos fuerzas, nos sentimos decaídos, etc.
¿Y qué pasa entonces?
Pues que doctor nos revisa, realiza exámenes de todo tipo, y claro que si saca una o varias placas, lo que verá son agujeritos en el o los huesos, pero además, en las pruebas sanguíneas, notará niveles alterados y se asustará claro, asustándonos de paso por supuesto.
¿Y por qué los resultados de una química sanguínea salen “alterados”?
Pues porque el cerebro está enviando una gran cantidad de elementos químicos para que restauren el hueso en cuestión, pero claro que el doctor no lo sabe, porque es realmente ínfima la cantidad de médicos que hoy en día, se manejan respetando ésta realidad biológica o siquiera sabiendo que existe.
¿Diagnóstico?
LEUCEMIA
¿Y qué pasa luego de eso?
Que inmediatamente nos dice que estamos totalmente saturados de leucemia, que nuestra sangre presenta multiplicación celular y que hay que acabar con ella mediante quimioterapia.
Pero si mi cerebro está enfocado en enviar nutrientes a mi hueso, si yo ya sufro de un decaído estado de ánimo, de dolores todo el día y todos los días, si ya me siento morir, si el doctor ya duda en que yo pueda superar tan grave estado y encima de todo esto a mí me lanzan todo un tratamiento quimioterapia quemando tejido sano y destruyendo esa multiplicación celular que está enviando mi cerebro para sanar mis huesos, y además tengo ya a toda mi familia preocupada por mi salud y esperando que yo me salve (que eso más que sanar enferma más). Lo más seguro es que yo no tenga un buen final.
Porque deberé extraordinariamente fuerte, y deshacerme totalmente de mi miedo a morir para lograr salir adelante.
Y es que en cuanto el cerebro descubre que quieren boicotear su esfuerzo por sanar el hueso con quimioterapias, se pone las pilas y envía el doble de multiplicación celular en sangre. Y entonces toda esta historia se convierte en una lucha de poderes.
En una esquina, tenemos al cerebro queriendo sanar al hueso y en la otra esquina, tenemos a un médico que aumenta el poder de las quimioterapias.
Y nosotros, entre la espada y la pared, sin energía, sin fuerzas, llenos de miedo, vomitando todo el tiempo y con mucho dolor.
Eso es dolor….
¿Y qué hace el médico si le externamos que sentimos un dolor infame?
Que nos envía morfina!
Y ahí es que nos morimos más rápido ¿Por qué?
Porque la morfina hace que “el cerebro se duerma”. Y con el cerebro dormido, ya no hay envío de nutrientes al hueso, ya no hay pelea, y yo ya no tengo la capacidad física para recuperarme sin ese cerebro que lucha por mí.
Mi hueso o mis huesos, ya no logran fortalecerse, mi cuerpo está repleto de elementos químicos que destruyen el avance que ya tenían mis tejidos óseos.
Y parece algo tan simple, lo sé. Pero realmente estamos de una desinformación total de los médicos a este respecto.
Lo único que yo debía hacer cuando comenzaron mis molestias, era tomar analgésicos para el dolor, tomarme unos días o unas semanas reposando, en cama y en calma, comer bien para fortalecerme y esperar a que el cerebro hiciera su trabajo rápidamente.
Que hay algunas leucemias que sí necesitan de una aplicación “extra” de nutrientes o de elementos químicos que apoyen la labor del cerebro, sí. Pero es sólo eso.
Y todo ese proceso, toda esa historia de quimioterapias y rendición. No era Cáncer de Sangre, no era Leucemia, era tan sólo mi cerebro reparando mi o mis huesos, por aquel conflicto emocional de desvalorización que yo viví y que resolví.
¿Y en el caso en un niño presente leucemia?
Como también ya hemos repetido infinidad de veces: Todo menor a 14 años, responde físicamente a emociones de sus padres, específicamente de la madre.
Entonces, si es un bebé recién nacido y hasta sus 3 años, tenemos que el conflicto de desvalorización grave lo sufrió la madre durante los 9 meses de gestación.
Vamos a suponer que la pareja de la madre la golpea, la insulta, la ofende, la abandona, etc y que ella lo vive dramáticamente.
Vamos a suponer que la familia de la madre la humilla, la deshereda, la corre, la maltrata.
Vamos a suponer que en el trabajo de la madre, su jefe la minimiza, la corre, la desciende de puesto, etc.
La desvalorización la está viviendo la madre, precisamente mientras se encuentra embarazada. Pero al nacer el bebé, al resolverse el gran conflicto de “estar embarazada”. El bebé es el que presenta físicamente las emoción de la madre de: “vaya, ya acabó el problema”. El bebé entra físicamente en FASE DE RESOLUCIÓN del conflicto emocional de la madre.
Y para que un niño supere, aguante, soporte, toda la historia que ya vimos antes, está difícil verdad?
Y la misma desvalorización la puede vivir ya una mujer con un hijo más grande, y entonces el niño puede tener 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 12, 13 o 14 años…..siempre será la mamá la que vive la desvalorización y el niño la solución.
¿Qué pasa si el menor tiene 15 años?
Que la desvalorización ya es propia, ya es de él o ella. Ya está basada en sus experiencias con amigos, con compañeros de escuela, con su relación familiar. Ya es el niño de 15 años, dueño de sus propios conflictos activos.
Interesante verdad?
Es doloroso saber todo esto, cuando ya todos hemos vivido de cerca o lejos casos de leucemia. Saber que esa persona o ese menor pudo haberse salvado de haber sabido esto a tiempo. Es muy duro.
Pero poco a poco, así nos lleve años, décadas o siglos, la medicina deberá aceptar todo este descubrimiento del Dr. Hamer. Basar la medicina mundial en sus descubrimientos, y dejar de matar a las personas con sus quimioterapias y radioterapias, que más que ayudar, sólo destruyen la labor que hábilmente nuestro cerebro está realizando.
Porque hoy por hoy, no se salva la persona que recibe quimioterapias, sino la persona con la fuerza física y emocional para superarla, para luchar contra ellas.