10/06/2026
El diablo no es rojo
ni tampoco tiene cuernos,
soy yo fingiendo atracción por alguien
para ponerle algo de drama a mi vida
sabiendo que no siento nada.
Aprendí a mirar bonito,
a decir las palabras exactas,
a tocar emociones ajenas
sin involucrar las mías.
Y mientras me hablan de amor
yo solo pienso en el vacío,
en lo rápido que me aburro
cuando alguien empieza a quererme de verdad.
Tal vez el problema nunca fue la gente,
tal vez fui yo
usando corazones ajenos
como distracción temporal
para no escuchar el ruido de mi propia cabeza.
Porque hay algo podrido en mí,
algo que disfruta la atención
pero detesta el compromiso,
algo que se alimenta del deseo ajeno
aunque por dentro siga sintiéndose mu**to.
Y aun así sonrío,
coqueteo,
me acerco despacio,
como un incendio disfrazado de persona.
— Dorian A, más allá de este mundo.