19/08/2026
Hay cadenas que solo se rompen de rodillas. Ese instante en que las manos se levantan y el corazón se rinde, es el mismo instante en que el cielo se mueve a favor tuyo.
"Porque la ley del Espíritu de vida me ha librado de la ley del pecado y de la muerte" (Romanos 8:2). No es una promesa vacía, es una realidad para todo el que se atreve a creer.
Hay un lugar para ti. Solo en Cristo hay libertad.