21/06/2026
Un padre representa mucho más que una persona.
Es la primera fuerza que nos impulsa hacia el mundo.
Es la energía que nos recuerda que podemos avanzar, construir, proteger, decidir y confiar en la vida.
Aunque nuestra historia con él haya sido amorosa, distante, difícil o incluso dolorosa, nadie puede ocupar el lugar que le corresponde. Porque gracias a él, la vida llegó hasta nosotros.
Cuando rechazamos a nuestro padre, también solemos rechazar partes de nosotros mismos. Sin darnos cuenta, pueden aparecer dificultades para confiar, alcanzar nuestras metas, relacionarnos con figuras de autoridad, sostener el éxito o sentirnos merecedores de la abundancia y el amor
Honrar no significa justificar lo que hizo o dejó de hacer.
No significa negar el dolor, el abandono o las heridas.
Honrar significa reconocer la realidad:
"Tú eres mi padre. De ti recibí el regalo más grande: la vida."
Y cuando dejamos de luchar contra nuestra historia, recuperamos una fuerza que siempre estuvo disponible para nosotros
Hoy, en este Día del Padre, te invito a hacer una pausa.
Agradece aquello que sí recibiste.
Reconoce lo que te hizo falta sin cargarlo para siempre.
Y permite que tu corazón encuentre un lugar de paz.
Porque cuando cada uno ocupa el lugar que le corresponde, nosotros también podemos ocupar el nuestro.
Honrar la vida que recibimos es el primer paso para crear la vida que deseamos.
Si sientes que aún hay heridas paternas que trabajar, escríbeme.
Acompaño procesos de liberación emocional