27/05/2026
Sanar las heridas de abandono que aún nos persiguen no es un proceso fácil. Muchas veces esas heridas se reflejan en pensamientos que constantemente nos recuerdan el rechazo y el abandono de personas importantes en nuestra vida:
* Padres
* Amigos
* Esposa
* Esposo
* Pareja
Detectamos que aún no hemos sanado cuando esos recuerdos todavía producen en nosotros emociones como tristeza, temor, inseguridad, ansiedad, entre otras. Estas heridas y grietas emocionales producen un profundo dolor de pérdida. Para llegar a la sanidad es indispensable trabajar en nosotros mismos, recuperar la autoestima y fortalecer nuestra confianza, para así poder disfrutar plenamente de nuestro nuevo entorno.
1. Es necesario saber que, aunque otras personas no nos hayan dado valor, la realidad es que sí somos valiosos. Nuestro valor no lo determina una persona; nuestro valor proviene de nuestro Creador.
“Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras.” — Salmos 139:14
2. Aunque abandono de personas que amamos, es necesario darnos la oportunidad de reconstruir nuestra vida y permitir que personas con un corazón sincero formen parte de ella.
“Porque yo sé los planes que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, planes de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” — Jeremías 29:11
Aprópiate de la Palabra de Dios para tu vida. Aun cuando todo parezca cambiar, Dios permanece fiel.
“Aunque los montes se moverán, y los collados temblarán, no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti.” — Isaías 54:10
Podrán irse personas importantes de tu lado, pero Dios siempre permanecerá contigo.
“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.” — Salmos 27:10
“Nunca te dejaré, ni te desampararé.” — Hebreos 13:5
Aileen Jaquez