09/02/2026
El tejido es natural.
Ofrenda y honor,
sabiduría ancestral.
La muerte trae color
y, muchas veces, un nuevo motor para la vida.
Inmersas en la selva, nuestra maestra y guía organizó un conmovedor homenaje al hijo de una hermana, quien dejó sus cenizas en la Amazonía. Fue un acto de profundo respeto, entrega y amor.
Un espacio donde nos encontramos como madres, acompañando uno de los dolores más grandes que existen: despedir a un hijo.
Allí no solo se sintió el sufrimiento de una madre, sino también el amor inmenso, profundo e inconmensurable que solo una madre que ama a su hijo puede sostener.
La planta maestra elegida para la ofrenda fue el abuelo borrachero, quien desde su ciencia del cielo ilumina la tierra donde hoy descansan sus cenizas y ayuda a sanar corazones.
Hay fracturas en el corazón que nunca se borran.
Fuerza para quienes caminan con ellas,
y claridad para darles color, sentido
y una sanación hermosa y verdadera.