02/05/2026
Ayer, por el Día del Trabajo, hablemos de las “job mommys”. Las que estamos en medio de todo, intentando sostener dos mundos al mismo tiempo. Ser mamá y seguir creciendo profesionalmente.
Quedarse en casa también es trabajo, pero hoy hablo de las que regresamos o no soltamos nuestro camino.
Para empezar, nadie te dice lo difícil que es. Entre querer estar con tus hijos y querer crecer profesionalmente, aparece algo que no se va fácil: la culpa. Una culpa constante, silenciosa, pesada.
Porque afuera se juzga… pero adentro te exiges el doble. A las mujeres se nos pide todo: ser buenas madres, estar presentes, ser pacientes… y cuando decides trabajar, también ser exitosa. Y en ese intento por cumplir con todo, algo dentro de ti se rompe un poco.
Regresar a trabajar no fue sencillo para mí. Dejar de estar a cargo de todo como antes me hizo cuestionarme todo el tiempo si lo estaba haciendo bien.
Mi relación de pareja se tensó. La conversación sobre la corresponsabilidad se volvió inevitable, porque maternar y paternar no pueden seguir viviéndose desde el mismo lugar de siempre.
También me desbordé. También perdí piso.
Hubo momentos en los que me obsesioné con el trabajo y descuidé otros aspectos de mi vida. También lloré de impotencia. También estuve al borde del colapso en una junta, mientras mi hija aprovechaba justo ese momento para necesitarme más que nunca o hacer un gran desmadr3.
También dejé de mirar a los ojos por responder un correo… o contestar mensajes por WhatsApp.
Duele reconocer que no todo se puede controlar. Que no siempre vas a poder con todo.
Pero también entendí algo importante: trabajar no me hace menos mamá, y maternar no me quita el derecho de crecer.
Hoy no tengo todo resuelto, pero soy más consciente de mis errores, de mis límites y de lo que quiero mejorar. Y todos los días intento dar lo mejor de mí, para mi hija y para mí.
Porque sí, se nos olvida… pero también somos mujeres. Con sueños, con metas, con identidad propia.
Y aunque cuesta, y cuesta muchísimo, también hay formas, también hay caminos.
Ojalá todas tengamos apoyo y dejemos de juzgarnos. Trabajar y maternar son grandes responsabilidades.
No te sobreexijas ni te abandones: busca balance, presencia y tiempo de calidad. 🖤🤍.