Pediatra Erick Muñoz

Pediatra Erick Muñoz Dr. Erick Muñoz Reséndiz
Ced. Esp. Pediatría 10930158 UAEH
Autorización COFEPRIS 2313012002A00100
(274)

22/07/2026

Los niños sí desayunan…

Si se despiertan temprano, sin despertador y nadie anda a las prisas ☝🏼

22/07/2026

Plática de actualización en pediatría ❤️

Gracias a todos los pacientitos que aceptaron cambiar sus citas para que pudiera venir acá

Erick Muñoz

“Como la leche es buena, entre más tome mi hijo, mejor.” 🧐No siempre es así.Hoy vi en consulta a una pequeñita de 18 mes...
21/07/2026

“Como la leche es buena, entre más tome mi hijo, mejor.” 🧐

No siempre es así.

Hoy vi en consulta a una pequeñita de 18 meses.

Mientras platicábamos, le pregunté a su mamá cuánta leche tomaba al día.

Su respuesta me llamó la atención.

“Cuatro biberones de 8 onzas.”

Eso significa que estaba tomando aproximadamente 1 litro de leche al día.

Y no es un caso aislado.

Muchos niños mayores de un año toman mucha más leche de la que realmente necesitan.

Después del año de edad, la recomendación es que consuman como máximo 16 onzas al día (aproximadamente medio litro).

Cuando un niño toma demasiada leche pueden empezar a aparecer problemas que muchas veces los papás no relacionan con el biberón.

• Estreñimiento.
• Menor absorción de hierro, aumentando el riesgo de anemia.
• Poco apetito para otros alimentos importantes.

Porque si ya llegó lleno de leche a la comida…

¿Con qué hambre va a querer probar carne, verduras, frijoles, huevo o fruta?

Y ahí comienza un círculo que veo con frecuencia.

El niño cada vez come menos alimentos.

Entonces los papás, preocupados, le ofrecen todavía más leche “para que al menos no se quede con hambre”.

Y sin darse cuenta, el problema se hace cada vez más grande.

La leche sigue siendo un excelente alimento.

No hay que quitarla.

Solo ofrecerla en la cantidad adecuada.

A veces, un pequeño ajuste como este puede mejorar el apetito de un niño y prevenir problemas que podrían evitarse fácilmente.

Si tu hijo ya cumplió un año…

¿Cuántas onzas de leche toma en un día?

Cuéntamelo en los comentarios. 👇🏼

Y comparte esta información con otra mamá o papá. Es muy probable que también le sea útil.

Erick Muñoz

20/07/2026

Aunque no lo creas

Mandar a tu hijo desayunado a la escuela es una bendición 🫶🏼

20/07/2026

Si tienes una niña en preescolar, esto puede evitarle una infección urinaria.

Muchas veces pensamos que una infección urinaria en una niña aparece “de la nada”.

Pero en consulta, cuando empezamos a revisar con calma, hay detalles pequeños que pueden estar detrás del problema.

Y uno de los más importantes es este:

cómo se limpia después de ir al baño.

Cuando una niña empieza a ir sola al baño, muchas veces los papás celebran que “ya es independiente”.

Y sí, claro que es un logro.

Pero hay una etapa en la que todavía necesita supervisión.

Porque puede pasar algo muy común:
la niña se limpia de atrás hacia adelante, en lugar de hacerlo de adelante hacia atrás.

Y aunque parezca un detalle mínimo, no lo es.

Las niñas tienen más riesgo de infecciones urinarias que los niños porque su uretra es más corta y está más cerca de donde hace popó 💩. Esto hace que las bacterias puedan llegar con más facilidad hacia la vía urinaria.

Por eso, la técnica de limpieza importa muchísimo.

La forma correcta es:

de adelante hacia atrás.

No se trata de asustarse ni de regañarla.

Se trata de enseñarle.

Porque una niña de 3, 4, 5 o 6 años puede ir sola al baño, pero eso no significa que ya domine completamente la higiene.

Y aquí hay otro punto importante:

si además hay estreñimiento, el riesgo puede aumentar.

¿Por qué?

Porque cuando una niña se estriñe, puede retener popó, evacuar con dificultad, ensuciar más la zona o incluso no vaciar bien la vejiga. Todo eso puede favorecer molestias urinarias o infecciones.

Por eso, cuando una niña empieza con infecciones urinarias, no solo hay que dar tratamiento y ya.

Hay que preguntarnos:

¿Se está limpiando bien?
¿Está tomando suficiente agua?
¿Está aguantándose las ganas de ir al baño en la escuela?
¿Tiene estreñimiento?
¿Le arde al o***ar?
¿Va muchas veces al baño?
¿Tiene dolor abdominal?
¿Ha tenido fiebre?

Porque una infección urinaria no siempre debe verse como “algo simple”.

Algunas infecciones urinarias pueden subir hacia el riñón y causar una pielonefritis. Y cuando esto sucede, sobre todo si se repite o no se trata adecuadamente, puede haber riesgo de cicatrices renales.

Por eso hay que tomarlo en serio.

Si tienes una niña pequeña que ya va sola al baño, revisa estos puntos:

- Enséñale a limpiarse siempre de adelante hacia atrás.
- Supervísala de vez en cuando, aunque “ya sepa”.
- Recuérdale que no debe aguantarse las ganas de o***ar.
- Vigila si tiene estreñimiento.
- Procura que tome agua durante el día.
- Evita que use jabones perfumados o irritantes en la zona íntima.
- Y si presenta ardor al o***ar, fiebre, dolor abdominal, mal olor en la o***a o infecciones repetidas, llévala a valoración.

A veces, prevenir una infección urinaria empieza con algo tan básico como enseñarle a una niña cómo limpiarse correctamente.

Y nadie nos enseña esto como papás.

Por eso es importante hablarlo.

Porque la pediatría no solo es atender cuando el niño ya está enfermo.

También es enseñar esos pequeños detalles que pueden evitar problemas más grandes.

Si tienes una niña en casa, guarda este post.

Y si conoces a una mamá con una niña en preescolar, compárteselo.

Puede parecer algo sencillo, pero puede hacer una gran diferencia.

Pediatra Erick Muñoz

18/07/2026

Hay etapas de la paternidad que llegan sin avisar… y te cambian las prioridades. ❤️

Últimamente he estado un poco más alejado de las redes sociales.

Muchos me han preguntado si todo está bien.

Y sí. Todo está muy bien.

De hecho, demasiado bien.

Mi hijo está en una etapa en la que quiere estar conmigo para todo.

Quiere que juguemos.

Que lo acompañe.

Que le lea un cuento.

Que lo abrace antes de dormir.

A veces hasta me toma de la mano para asegurarse de que no me vaya.

Y mientras vivo esos momentos, no puedo evitar pensar en algo.

Qué rápido pasa el tiempo.

Sin darnos cuenta, pasamos gran parte del día trabajando para darle lo mejor a nuestros hijos.

Y claro que es necesario.

Lo hacemos por amor.

Pero también me he dado cuenta de que hay cosas que el dinero nunca podrá regresar.

Un abrazo que no dimos.

Una tarde de juegos que dejamos para “otro día”.

Una etapa que simplemente pasó.

Por eso, cuando puedo, intento hacer una pausa.

Apagar un poco el teléfono.

Responder un mensaje más tarde.

Y disfrutar esos momentos que sé que algún día voy a extrañar.

Quizá por eso he estado un poco menos activo por aquí.

No es porque haya dejado de pensar en ustedes.

Al contrario.

Todos los días sigo leyendo sus mensajes, viendo a mis pacientes y tratando de ayudar a la mayor cantidad de familias posible.

Y quiero aprovechar para agradecerles algo.

Gracias por la confianza que depositan en mí y en mi equipo.

Gracias por permitirnos acompañarlos en una etapa tan importante de sus vidas.

Hoy, afortunadamente, la agenda está prácticamente llena hasta agosto, y eso solo ha sido posible gracias a ustedes.

Estamos trabajando para abrir más espacios y seguir atendiendo a más familias sin perder la calidad y el tiempo que cada bebé merece.

Mientras tanto, seguiré intentando encontrar ese equilibrio entre ser pediatra… y ser papá.

Porque antes de recomendarles que disfruten a sus hijos…

Quiero asegurarme de estar haciendo exactamente lo mismo con el mío.

Un abrazo para todos.

Y gracias por seguir aquí.

Pediatra Erick Muñoz ❤️

18/07/2026

Hay un error que casi todos cometemos con buena intención… y muchas veces cambia la forma en la que un bebé aprende a comer. 🥹

Todo va muy bien.

Tu bebé empieza alimentación complementaria.

Prueba una fresa y hace una cara de sorpresa.

Descubre el plátano.

La zanahoria.

El aguacate.

El brócoli.

Cada alimento es nuevo.

Cada sabor es un descubrimiento.

Hasta que un día alguien dice:

“No pasa nada… es solo una probadita.”

Un pedacito de pastel.

Una mordida de galleta.

Un poco de helado.

“Para que conozca el sabor.”

Y aunque parece un momento sin importancia, muchas veces ahí empieza un cambio que casi nadie nota.

Hace unos días escribí una frase muy sencilla:

“Mientras puedas, evítale el azúcar a tu hijo. Una vez que la prueba, ya no vuelve a ser igual.”

Muchas mamás me preguntaron por qué.

Y la respuesta no tiene que ver solamente con las caries.

Ni con el sobrepeso.

Cuando hablamos de bebés, hay algo que sucede mucho antes.

Déjame hacerte una pregunta.

Si primero comes un chocolate y, unos segundos después, pruebas una fresa…

¿La sientes igual de dulce?

Probablemente no.

La fresa no cambió.

Cambió el punto de comparación de tu paladar.

Con los bebés ocurre algo parecido.

Mientras todavía no conocen sabores intensamente dulces, una fruta madura sabe deliciosa.

Un plátano es un postre.

Una mandarina les sorprende.

Una manzana puede ser suficiente para dibujarles una sonrisa.

Pero cuando empiezan a acostumbrarse a alimentos con mucho azúcar añadido, el cerebro descubre que existe un nivel de dulzor mucho más intenso.

Y entonces, de forma natural, algunos alimentos dejan de resultar tan atractivos como antes.

Por eso los primeros meses de alimentación complementaria son una oportunidad que no vuelve.

No porque después esté prohibido comer un pastel.

No porque un dulce vaya a arruinar toda su alimentación.

Sino porque existe una etapa muy especial en la que el paladar está aprendiendo qué sabores forman parte de su vida cotidiana.

Y esa etapa vale oro.

Toda la infancia tendrá cumpleaños.

Habrá fiestas.

Helados.

Chocolate.

Galletas.

Eso llegará tarde o temprano.

No hay prisa.

Lo único que sí puedes decidir es qué sabores conocerá primero.

Y esa decisión puede influir mucho más de lo que imaginamos.

Los bebés no nacen rechazando las verduras.

Ni pensando que la fruta “no sabe a nada”.

Primero aprenden qué tan dulce puede saber el mundo.

Por eso, si puedes retrasar el azúcar un poco más, no le estás quitando un gusto.

Le estás regalando la oportunidad de enamorarse primero del verdadero sabor de los alimentos.

Y esa puede ser una de las mejores inversiones que hagas para su relación con la comida.

❤️ Si conoces a unos futuros papás o a una familia que está por iniciar alimentación complementaria, compárteles este mensaje.

Tal vez ese pequeño cambio en el orden de los sabores haga una diferencia que los acompañe durante muchos años.

Erick Muñoz

17/07/2026

Tu hijo no deja el pañal porque tú quieras. Lo deja cuando su cuerpo está listo. ☝🏼

Hay una escena que veo mucho:

El niño cumple 2 años.
La abuela pregunta: “¿todavía usa pañal?”
En la guardería dicen: “ya debería avisar”.
La mamá ve que otros niños “ya dejaron el pañal”…

Y de pronto, algo que debía ser un proceso natural se vuelve una presión diaria.

“Avísame.”
“Siéntate otro ratito.”
“Haz pipí antes de salir.”
“Ya estás grande.”
“Si no haces, no nos vamos.”

Y el niño no lo vive como aprendizaje.

Lo vive como tensión.

Porque una cosa es acompañar el control de esfínteres…
y otra muy diferente es querer ganarle a la maduración del niño.

El pañal no se quita.
El pañal no se castiga.
El pañal no se negocia con miedo.
El pañal se deja cuando el cuerpo y el cerebro del niño están listos.

Y sí: presionar demasiado puede traer problemas.

Uno de los más frecuentes es que el niño empiece a aguantarse la popó.

Primero porque no quiere sentarse.
Luego porque siente que hacer popó se volvió un conflicto.
Después porque se estriñe.
Y luego, como le duele, se aguanta más.

Así empieza un círculo muy común:

presión → retención → estreñimiento → dolor → más retención.

Y cuando eso pasa, el problema ya no es “que no quiere dejar el pañal”.

El problema es que el baño dejó de sentirse seguro.

Por eso, antes de preguntarte:
“¿cómo hago para que deje el pañal?”

Pregúntate mejor:

¿Mi hijo ya reconoce cuando hizo pipí o popó?
¿Puede bajarse y subirse la ropa con algo de ayuda?
¿Puede permanecer seco por más tiempo?
¿Le interesa el baño o el o***al?
¿Puede seguir instrucciones simples?
¿Se sienta sin miedo?
¿Hace popó sin dolor?

Porque si la respuesta a varias de esas preguntas es “no”…
probablemente no está siendo terco.

Probablemente todavía no está listo.

Y aquí es donde muchos papás se equivocan:

Creen que dejar el pañal es una decisión de los adultos.

Pero el control de esfínteres no depende de las ganas de la mamá, ni de la presión de la escuela, ni de que ya no queramos comprar pañales.

Depende de maduración neurológica, desarrollo motor, lenguaje, seguridad emocional y percepción corporal.

Tu trabajo no es quitarle el pañal.

Tu trabajo es preparar el camino.

¿Cómo?

Cambia el pañal en el baño para que empiece a relacionar pipí y popó con ese lugar.

Permítele ver la rutina familiar con naturalidad, sin hacerlo raro ni forzado.

Ten un o***al o adaptador disponible, pero no lo uses como silla de castigo.

Pon ropa fácil de bajar y subir.

Celebra cuando avise, aunque avise tarde.

No lo humilles si se hace encima.

No lo compares con primos, hermanos o niños de la guardería.

No lo sientes 20 minutos “hasta que salga”.

No conviertas la popó en una batalla.

Porque cuando el baño se vuelve una batalla, el niño descubre algo muy rápido:

“Esto sí lo puedo controlar.”

Y ahí empieza la lucha.

La mamá empuja.
El niño resiste.
La mamá se frustra.
El niño se aguanta.
Y todos terminan agotados.

Por eso, si tu hijo aún usa pañal, respira.

No significa que estés fallando.
No significa que esté atrasado.
No significa que sea flojo.
No significa que lo estés consintiendo.

Significa que está en proceso.

Y los procesos importantes de la infancia no se aceleran con presión.

Se acompañan con paciencia, estructura y respeto.

Si tu hijo está estreñido, le duele hacer popó, mancha la ropa interior, se aguanta, llora al sentarse o lleva meses batallando con el baño, no lo regañes.

Ahí ya no necesita más presión.

Necesita ayuda.

Porque dejar el pañal no debería romper la confianza entre ustedes.

Debería ser una transición tranquila donde el niño se sienta capaz, seguro y acompañado.

El pañal se deja.

No se quita.

Erick Muñoz 🫶🏻

16/07/2026

Las niñas 🎀 son más especiales para comer…

Ayer, una mamá me hizo una pregunta que jamás me habían hecho en cuatro años dando mi taller 😳

Y eso que, durante todo este tiempo, hemos acompañado a más de 3,000 mamás de diferentes partes del mundo.

Han entrado mamás de prácticamente todo México, pero también de España, Francia, Alemania, Marruecos, Canadá, Estados Unidos, Colombia, Paraguay, Costa Rica, Panamá… y muchos otros lugares.

Cada mes aparecen dudas nuevas.

Pero esta… nunca la había escuchado.

Ayer terminamos una edición más del taller Alimentación Complementaria Sin Estrés.

Ya nos estábamos despidiendo durante la Mesa de Dudas Mamá Interpedia cuando una mamá levantó la mano.

—“Doctor… una última pregunta.”

Yo pensé que me preguntaría sobre el huevo, el pescado, el BLW o algún alimento.

Pero me sorprendió.

—“En su experiencia… ¿quiénes comen mejor: los niños o las niñas?” 👧🏻 🎀

Confieso que me quedé pensando unos segundos.

No porque no supiera qué responder.

Sino porque entendí de dónde nacía esa duda.

Todos hemos escuchado frases como:

“Es que los niños son más tragones.”

“Las niñas son más especiales para comer.”

“Como es niño, seguro va a comer de todo.”

Y cuando escuchamos esas ideas una y otra vez, terminamos creyendo que son una regla.

Pero después de ver miles de bebés en consulta y acompañar a más de 3,000 familias durante estos años, te puedo decir algo con mucha tranquilidad.

Nunca he podido predecir cómo va a comer un bebé solamente por saber si es niño o niña.

He visto niños que comen de maravilla.

Niñas que aceptan prácticamente cualquier alimento.

Niños muy selectivos.

Y niñas que pasan por etapas difíciles para comer.

El s**o del bebé no es lo que marca la diferencia.

Lo que realmente cambia la historia suele ser otra cosa.

Que la hora de la comida sea un momento tranquilo y no una batalla.

Que pueda sentarse a comer con su familia.

Que respeten cuando tiene hambre… y también cuando ya está satisfecho.

Que no tenga que comer por obligación.

Que pueda explorar los alimentos, ensuciarse, experimentar y aprender.

Parece un detalle pequeño.

Pero esos pequeños momentos, repetidos todos los días, terminan formando la relación que un niño tendrá con la comida durante muchos años.

Y creo que esa es la parte más bonita de todo esto.

Porque significa que el futuro alimentario de un bebé no viene escrito desde el día que nace.

No depende de si el cuarto era azul o rosa.

No depende de si le pusieron un moño o una gorra.

Se construye, poco a poco, alrededor de la mesa.

Con paciencia.

Con ejemplo.

Con rutinas.

Con un ambiente donde comer no sea motivo de estrés.

Por eso me gustó tanto esa pregunta.

Porque detrás de una duda que parecía muy simple había un recordatorio importante para todos.

A veces nos preocupamos por cosas que no podemos cambiar…

…y dejamos de poner atención en las que sí tienen el poder de transformar la historia.

❤️ Si alguna vez escuchaste que “los niños comen mejor” o que “las niñas son más especiales para comer”, compártelo.

Quizá otra mamá necesita leer hoy que la diferencia no está en si tuvo un niño o una niña.

Está en todo lo que, con amor y paciencia, construimos cada día alrededor de la mesa.

Gracias a las más de 3000 mamás que han confiado en nuestro trabajo en estos 4 años dando el taller de alimentación complementaria. Son increíbles ❤️

Pediatra Erick Muñoz

¿Alguna vez te has sentido juzgada y con miedo o pena al preguntar? No es por nada pero las mamás de Junio están unidas,...
14/07/2026

¿Alguna vez te has sentido juzgada y con miedo o pena al preguntar? No es por nada pero las mamás de Junio están unidas, se apoyan y han hecho un gran equipo.

Tienen la confianza de preguntar todo, hasta lo que muchos dirían que es “obvio”. Pero aquí no hay preguntas tontas. Me siento orgulloso de esto que acaban de escribir, son una gran comunidad 🙌🏼 Nos vemos este miércoles a las nuevas mamás del grupo de Julio ❤️

Pediatra Erick Muñoz

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Martes 9am - 8pm
Miércoles 9am - 8pm
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