11/08/2026
No porque crea que soy especial.
Sino porque aprendí que lo que me cuesta demasiado no siempre vale la pena.
Tengo gustos difíciles porque ya no me impresiona lo que deslumbra a cualquiera.
Me interesa lo que tiene profundidad.
La conversación que te mueve algo.
La inteligencia que no necesita presumirse.
La presencia que no exige atención.
La gente que no necesita disminuirte para sentirse suficiente.
Y sí, también soy difícil conmigo.
Me cuestiono, me contradigo, me exijo, me observo.
A veces soy mi peor crítica… y mi estándar más alto.
Pero supongo que ese es el precio de conocerte demasiado bien:
ya no puedes convencerte de que cualquier cosa te queda bien.