17/09/2026
Lee y comenta
👉Qué miedo que una madre no quiera que su hijo toque fondo
Qué miedo que una madre ame tanto a su hijo que termine poniéndose entre él y cada consecuencia. No porque sea una mala madre, sino porque verla llegar le resulta insoportable. Entonces paga lo que él debe, explica lo inexplicable, abre nuevamente la puerta, consigue dinero, llama al trabajo, convence a la familia y recoge los pedazos. Ella piensa: “No voy a permitir que mi hijo toque fondo.” Pero quizá, sin darse cuenta, lleva años colocando sus propias manos debajo de él para que nunca alcance a sentir completamente el peso de su vida. Hay rescates que salvan una noche… y complican muchos mañanas.
Y aquí necesitamos distinguir dos cosas. Una consecuencia no es lo mismo que tocar fondo. Perder un trabajo, una relación, dinero, confianza o tener problemas derivados del consumo son consecuencias. El fondo, en cambio, no tiene una dirección ni una cantidad determinada de pérdidas. Es ese momento profundamente personal en el que alguien comienza a reconocer: “Ya no quiero seguir viviendo de esta manera.” Por eso una persona puede acumular consecuencias enormes y continuar consumiendo, mientras otra puede detenerse antes de perderlo todo. El fondo no se mide por cuánto perdió una persona, sino por lo que finalmente pudo reconocer.
El problema aparece cuando la familia cree que evitar todas las consecuencias equivale a mantenerlo a salvo. No siempre es así. Hay consecuencias que necesitan llegar a quien las produjo porque contienen información que ningún sermón puede sustituir. Eso tampoco significa abandonar a alguien frente a una sobredosis, psicosis, riesgo suicida, violencia o una situación donde no pueda mantenerse seguro; ahí se interviene y se busca atención inmediata. Permitir consecuencias naturales no significa esperar una tragedia. Significa dejar de fabricar una vida artificial donde siempre existe alguien dispuesto a borrar lo ocurrido ayer.
Por eso quizá la reflexión no sea solamente: “¿Cuándo tocará fondo mi hijo?” También vale mirar qué sucede dentro de ti cuando imaginas que ya no vas a rescatarlo. ¿Miedo? ¿Culpa? ¿Impotencia? ¿La sensación de que dejar de resolver significa dejar de amar? Quiero leerte: ¿qué consecuencia sigues evitando que llegue a tu familiar porque eres tú quien no soporta verla llegar? Escríbelo con libertad. A veces el primer fondo que necesita reconocerse en una familia no ocurre en quien consume… ocurre en quien finalmente descubre que ya no puede seguir cayendo detrás de él.
Irving Cárdenas
WhatsApp 712 166 1319
Consejero en adicciones