21/05/2026
Hoy llevé y recogí a mi papá de su escuela, al llegar por él le pregunté –¿cómo estuvo tu clase de acuarela? –¡muy bien! Hice mi primer cuadro.
Le dije que me lo mostrara llegando a su casa y mientras platicamos de otras cosas.
Llegando le pedí que me lo enseñara y me encantó, –es un elefante – me dijo –pero lo hice con las manos, no usamos pincel – y me empezó a describir cómo lo había pintado con los puños cerrados pintando de lado. Difícil explicarlo pero fácil entenderlo cuando lo ves en persona. Pero es lo de menos.
Amé el elefante. Le pedí que me lo regalara y me preguntó
–¿en serio lo quieres? ¿Por qué?
–me encanta, papá, me gustan mucho los elefantes y este me encanta.
Después de verlo tan soprendido, le expliqué la verdadera razón por la cual lo quería:
–Papá, me gustan mucho los elefantes, pero este es especial. Este elefante cuenta historias. La historia del día que fuimos a la escuela a escoger tus clases y por fin encontramos una de acuarela. La historia del día que fuimos a comprar juntos tu material y estuvimos un buen rato eligiendo tus pinturas nuevas, el pincel, lápiz, goma y botecitos para el agua. La historia de la paleta helada que nos comimos saliendo de la papelería porque hacía un calor espantoso y te compré una de limón y me comí una de chocolate, cubierta con chocokrispis, y mientras íbamos en el coche decías cada 30 segundos “qué bruto que rica paleta” y nos reímos. También la historia del día de hoy, que te llevé temprano a la escuela y te fui a recoger, me estabas esperando sentado y sonreíste cuando me viste. Esas historias cuenta este elefante, y cada vez que lo vea, me voy a acordar de ellas.
Se quedó callado, me volteó a ver y me dijo que tenía razón, también me dijo –además lo firmé–
Han sido días pesados llevando y trayendo a mi papá a todos lados, no es fácil salir con él, pero también pienso que no va a estar aquí siempre, que lo mismo me pasaba con mi mamá. Era agotador llevarla al doctor y a sus terapias, y ahora que no lo hago, me encantaría llevarla un día más, solo para estar un ratito con ella.
Pero todavía está mi papá. Por eso quise que ese elefante me recordara que quedan muchas historias por contar.