05/08/2026
No es solamente “perdí a mi bebé”… es todo lo que implica ya no tenerlo.
En el momento en que te dicen que estás embarazada, todo cambia. Algo dentro de ti cambia. Y, desde ese instante, empiezas a construir sueños. Empiezas a pensar en nombres, por si es niña o por si es niño; buscas ideas para su cuarto, los colores, cómo hacer la revelación de s**o, la carriola que vas a comprar, las adecuaciones que tienes que hacer en tu casa, la nueva familia que van a formar…
Lo imaginas tantas veces, que se vuelve una realidad en tu corazón.
Y cuando lo pierdes… ¿qué sigue? ¿Cómo sigo? ¿Qué hago? ¿Por dónde empiezo a vivir algo que duele tanto? ¿Dónde pongo todo el amor que tengo por alguien a quien no alcancé a conocer, pero que ya amaba con toda mi alma?
Y, por si fuera poco, no todos están listos para acompañarte. No todos saben qué decir o cómo decirlo. Muchas veces, sin querer, minimizan tu dolor… y pareciera que todo se vuelve todavía más gris.
Quiero que sepas algo: perder a tu bebé no solo es perder una vida. También es despedirte de los sueños, de los planes, de la ilusión y de la idea de la familia que ya habías empezado a construir.
Y ese dolor merece ser visto, reconocido y acompañado. Porque tu duelo es real, tu amor fue real y tu pérdida también.