28/08/2026
Perdonar no es decir que estuvo bien.
No es justificar la herida, abrazar al que te rompió, fingir que no pasó nada o convertirte en santo para que todos aplaudan tu evolución espiritual.
A veces el perdón es mucho más incómodo que eso.
En este capítulo de **KIRA / A Chingadazos**, hablamos del perdón desde sus lados más difíciles: el dolor que no se olvida, el resentimiento que se vuelve identidad, la culpa que cargas como castigo, el ego que prefiere tener la razón antes que tener paz, y esa parte de nosotros que sigue esperando que el pasado pague una deuda que quizá nunca va a pagar.
Porque hay heridas que no se borran.
Pero también hay heridas que, si no las miras, terminan escribiendo tu carácter, tus decisiones, tus relaciones y hasta la forma en que amas.
KIRA no viene a decirte “perdona y sé feliz” como frase barata de calendario. Viene a preguntar algo más ca**ón:
*¿Sigues protegiendo tu herida… o ya la convertiste en tu cárcel?*
Perdonar no siempre significa volver.
No siempre significa reconciliarte.
No siempre significa confiar otra vez.
A veces perdonar es poner un límite sin veneno.
Soltar una historia que ya te está cobrando renta por dentro.
Dejar de cargar al monstruo que otro despertó en ti.
Y quizá lo más difícil no sea perdonar a los demás…
sino perdonarte por todo lo que permitiste, por todo lo que no viste, por todo lo que hiciste desde el miedo, y por todas las veces que traicionaste tu paz para no perder a alguien más.
El perdón no cambia el pasado.
Pero puede quitarle el control sobre tu vida.
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Perdonar no es decir que estuvo bien.No es justificar la herida, a...