04/09/2026
Miro esta foto y veo mucho más que a la mujer que era. Veo a una mujer que quizás todavía no sabía todo lo que la vida le iba a enseñar, los retos que tendría que enfrentar, las veces que tendría que empezar de nuevo y cuánto tendría que crecer.
Hoy miro hacia atrás y reconozco mi mayor fortaleza: no haber dejado de creer en mí, incluso cuando las cosas no fueron fáciles.
Mi vocación también me ha transformado. Ser fonoaudióloga no solo me enseñó a trabajar con palabras, comunicación y desarrollo; me enseñó a escuchar, a tener paciencia, a celebrar pequeños grandes logros y a entender que detrás de cada paciente hay una historia que merece ser acompañada con amor y respeto.
He aprendido que mis fortalezas no están en ser perfecta, sino en ser constante, sensible, perseverante, apasionada y tener siempre ganas de aprender.
9 años después, sigo construyéndome.
Sigo aprendiendo.
Sigo soñando.
Y, sobre todo, sigo teniendo claro por qué elegí este camino. 💜
Qué bonito es mirar atrás y poder decir: no soy la misma… y me siento orgullosa de la mujer en la que me he convertido.