13/07/2026
¿SE PUEDE PERDONAR UNA INFIDELIDAD DE PAREJA?
La infidelidad es una de las experiencias más dolorosas que puede atravesar una relación. Suele generar una profunda crisis de confianza, sentimientos de traición, inseguridad y un intenso sufrimiento emocional. Sin embargo, desde la psicología no existe una respuesta única a la pregunta de si debe perdonarse o no.
La terapia sistémica entiende la infidelidad como un evento que ocurre dentro de la dinámica de una relación, sin que ello signifique justificar la conducta de quien fue infiel. La responsabilidad de la infidelidad siempre recae en quien tomó esa decisión. No obstante, comprender el contexto relacional puede ayudar a la pareja a decidir si es posible reconstruir el vínculo o si la separación representa la alternativa más saludable (Nichols y Davis, 2020).
El modelo de John Gottman (2017), sostiene que la recuperación es posible cuando la persona que cometió la infidelidad asume plenamente su responsabilidad, muestra un arrepentimiento auténtico, responde con transparencia y constancia a las necesidades de la pareja herida y ambos se comprometen a reconstruir la confianza. La reconciliación no depende únicamente del perdón, sino de cambios concretos y sostenidos en el tiempo.
Dentro de la terapia cognitivo-conductual autores como Beck (2021) enfatizan la importancia de identificar y modificar pensamientos disfuncionales, fortalecer la regulación emocional y desarrollar habilidades de comunicación y resolución de conflictos. Asimismo, ayuda a que la persona afectada procese el dolor sin quedar atrapada en el resentimiento o la desconfianza permanente
Desde una visión cristiana, el perdón constituye un llamado evangélico, pero no implica negar el daño sufrido ni obliga a continuar una relación en la que no existan arrepentimiento, reparación o condiciones mínimas para reconstruir la confianza. Muchas denominaciones protestantes consideran el adulterio una causa legítima para el divorcio, apoyándose principalmente en la enseñanza de Jesús en Mateo 19,9 y en su interpretación doctrinal de este pasaje (Grudem, 1994). En la Iglesia Católica, en cambio, según su Catecismo (1992) el adulterio no constituye por sí mismo una causal de nulidad matrimonial, aunque puede ser un motivo para la separación de los esposos en determinadas circunstancias, mientras el vínculo sacramental permanece vigente.
Como vemos, perdonar y reconciliarse no son sinónimos. Algunas parejas logran superar una infidelidad y fortalecer su relación; otras deciden separarse y, aun así, perdonan para liberarse del resentimiento y continuar con sus vidas. Ambas decisiones pueden ser saludables cuando son fruto de una reflexión madura, libre y responsable porque cada historia es única. Por ello, antes de tomar una decisión trascendental, es recomendable buscar orientación profesional que permita evaluar la situación con objetividad y favorecer el bienestar de todas las personas involucradas.
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Lic. Yuri Chávarry Tello
Psicólogo Clínico
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REFERENCIAS:
1.- Beck, J. S. (2021). Cognitive behavior therapy: Basics and beyond (3rd ed.). Guilford Press.
2.- Grudem, W. (1994). Systematic theology: An introduction to biblical doctrine. Inter-Varsity Press.
3.- Gottman, J. M., & Gottman, J. S. (2017). The natural principles of love. Routledge.
4.- Iglesia Católica. (1992). Catecismo de la Iglesia Católica. Libreria Editrice Vaticana.
5.- Nichols, M. P., & Davis, S. D. (2020). Family therapy: Concepts and methods (12th ed.). Pearson.