10/01/2026
📌 SEGURIDAD SÍ, PROHIBICIÓN NO: LA DIFERENCIA ENTRE GESTIONAR Y RENDIRSE
Estamos de acuerdo en algo fundamental: la seguridad de la vida humana en el mar no se negocia. Nadie defiende el desorden, el abuso ni la irresponsabilidad. Pero prohibir no es gestionar, y cerrar espacios por incapacidad operativa no es política pública, es renuncia a gobernar.
La Ley Orgánica de Municipalidades (Ley 27972) y la Ley del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana (Ley 27933) son claras: la municipalidad sí tiene responsabilidad en playas, balnearios y actividades recreativas, y debe prevenir riesgos, fiscalizar y articular, en coordinación con la Autoridad Marítima y la Policía. La ley no autoriza a esconderse detrás de comunicados; exige gestión activa.
El Banco de Camotal no es un problema nuevo. Desde hace años es visitado como atractivo turístico y deportivo por punteños y visitantes. Pretender resolver esa realidad solo con prohibiciones revela una falta total de previsión, planificación y trabajo interinstitucional.
Cuando no hay personal capacitado, ni brigadas acuáticas, ni medios de apoyo, lo fácil es cerrar. Pero lo fácil no siempre es lo correcto.
La municipalidad no es dueña del mar, pero tampoco es una espectadora. Tiene presupuesto público, deberes legales y responsabilidad política. Usar la “seguridad” como argumento para bloquear actividades deportivas y recreativas legítimas termina siendo una forma de discriminación, disfrazada de protección, producto de la incapacidad de gestionar.
La solución nunca fue prohibir.
La solución es regular, delimitar zonas seguras, capacitar personal, coordinar con Capitanía y Salvataje, y acompañar a los vecinos y deportistas responsables. Eso es gobernar. Todo lo demás es excusa.