29/05/2025
Esa frase la decia yo.
Desde afuera, todo parecía estar bien.
Pero por dentro, me sentía apagada.
Como si me hubiera perdido en el camino.
Amaba a mi hijo.
Pero me dolía no reconocerme más allá de ser mamá: ya no recordaba quién era fuera de ese rol.
Y fue asi, como la maternidad me confrontó:
El cansancio acumulado, que impacta en la relación con una misma, con la pareja y el entorno.
El enojo y la constante irritabilidad por cualquier cosa.
La frustración de sentir que no puedo controlar nada.
El miedo de fallar, o de no estar haciéndolo “bien”.
Y la culpa, siempre la culpa.
Y esta parte de la maternidad, es la que nadie te cuenta, la que muchas vivimos en silencio.
Me tomó tiempo darme cuenta de que necesitaba ayuda.
🌿 Y la terapia me salvó.
Ahí empecé a decirlo todo.
A ponerle nombre al dolor.
A reconstruirme.
A tenerme paciencia y amor con los procesos y los escenarios que vivo.
Hoy, desde ese camino recorrido, acompaño a otras mujeres que están donde yo estuve.
Mujeres que se sienten agotadas, desconectadas, enojadas, solas.
Si te sientes así, no estás rota ni vacía.
Y no es para siempre.
Puedes volver a ti.
Puedes volver a habitar tu maternidad desde un lugar más humano, más real, más tuyo.
Estoy acá para ayudarte ;)