30/07/2026
No esperes a que tus papás estén tirados en una cama para ir a verlos.
A veces parece que la gente solo se acuerda de sus padres cuando ya están enfermos, cuando ya no se pueden levantar, cuando apenas pueden hablar.
Y ahí sí, todos corren. Lloran. Se lamentan.
Pero antes de eso…
ni una llamada, ni una visita, ni un “¿cómo estás, má?” o “¿qué necesitas, pa?”
Tus papás están vivos ahora.
Y aunque ya no te digan nada, aunque te digan “todo bien” siempre…
también se cansan, también se sienten solos, también esperan que te acuerdes.
No te esperes a verlos en una camilla para darte cuenta de que ya no tienes tiempo.
Porque cuando llegue ese momento, ya no habrá mucho qué hablar.
Solo quedará el silencio, y la culpa.
Y te vas a acordar de todas las veces que pudiste ir a verlos…
y no fuiste.