10/08/2026
Reflexionando sobre el reconocimiento… 🌿
¿Cuándo el reconocimiento no llega, el logro deja de existir?
Cuando nuestra autoestima depende exclusivamente de ellos, se corre el riesgo de olvidar todo lo que ya se ha logrado.
A veces trabajamos durante años por alcanzar una meta, y cuando al fin llegamos a ella, imaginamos como se sentiría recibir ese reconocimiento que “representa” todo nuestro esfuerzo. Pero la vida nos enseña que no todos los logros vienen acompañados de un distintivo de la forma que sea.
No siempre recibimos la mención.
No siempre obtenemos el tipo de reconocimiento esperado.
No siempre las circunstancias se dan como imaginábamos.
Y sí…puede doler.
Es valido sentir frustración, decepción y cuestionarte: ¿Entonces todo mi esfuerzo, no cuenta?
¿Sabes? Sí cuenta.
Cuenta cada vez que volviste a empezar y lo seguiste intentando. Cuenta cada vez que continuaste después de un resultado que no esperabas. Cuenta cada noche de estudio o de completar trabajos, cada sacrificio, cada obstáculo superado. Cuenta TODO lo que aprendiste y la persona en la que te convertiste durante el proceso.
Un reconocimiento externo puede celebrar un logro, pero no es lo que crea el VALOR de ese logro y claramente no es lo que te define como persona o como profesional.
A veces, debemos permitirnos sentir la decepción sin convertirla en una sentencia sobre nuestro valor. Porque puedes estar orgullos@ de lo que lograste y, al mismo tiempo, sentir la tristeza por lo que no recibiste.
Ambos pueden coexistir.
Y quizás una de las formas más bonitas de inteligencia emocional puede ser precisamente esa: reconocer lo que sentimos sin permitir que una circunstancia determine cuánto vale nuestra historia.
Hay logros que caben en el papel.
Y hay otros que solo caben en la persona en la que tuviste que convertirte para llegar hasta allí 🤎.
Dra. Yessenia Ivette Pérez Román
Psicóloga Industrial Organizacional