21/05/2026
🌱 (Mi algoritmo dice que la gente no lee, pero a mí me gusta hablar. 😆)
✏️ Mi infancia: lápiz.
🖊️ Mi adolescencia: bolígrafos.
🍼 Y si somos honestos, también hubo una temporada entre botellas, “Pampers” y tratando de recordar cuándo fue la última vez que dormí una noche completa. 😂
Pero de eso no se trata este post...
Mientras buscaba cómo mejorar mi vida estudiando y criando a mis dos niños, pensaba que mi futuro estaría en el área de la salud ayudando a las personas, pero con un bolígrafo en la mano en un laboratorio 🔬: tomando notas, llenando expedientes y haciendo anotaciones.
Lo curioso es que, sin darme cuenta, desde adolescente ya hacía otra cosa.
Siempre estaba pendiente al acné de alguien.
A las manchas.
A los poros.
A las espinillas.
A los faciales improvisados que hacía en casa intentando ayudar a familiares y amistades, sin imaginar que algún día esto sería mi profesión. 😅
Mi mamá siempre decía que terminaría trabajando en algo relacionado con la piel... y parece que tenía razón. 😂
Yo pensaba que terminaría ayudando personas con un bolígrafo en la mano.
Y técnicamente no me equivoqué.
Porque todavía tomo notas, lleno formularios, hago evaluaciones y escribo recomendaciones todos los días. 🤣
Solo que ahora también hablo de colágeno, barrera cutánea, ingredientes, rutinas de skincare y tratamientos personalizados.
✨ Hoy sigo ayudando personas, pero una de mis herramientas favoritas ya no es solamente el bolígrafo. También son las microagujas.
Y aunque este tratamiento no es para todo el mundo, hay una razón por la que tantas clientas lo aman:
🌿 Porque estimula la producción natural de colágeno, favorece la renovación de la piel y ayuda a mejorar su textura, firmeza y luminosidad de forma progresiva.
Siempre se requiere una evaluación profesional para determinar si es adecuado para tu piel. 🩶