10/06/2026
Hace exactamente un mes me monté en una bicicleta por primera vez en mi vida. Con 37 años. Temblando. Riéndome de mí misma. Cayéndome (sí, un montón de veces 😅).
Hoy no puedo imaginar mi semana sin esos 40 minutos pedaleando.
¿Quién me iba a decir que yo amaría tanto correr bicicleta?
Y aquí está la clave, no lo hice para quemar calorías. No lo hice para "compensar" nada. Lo hice porque me reté a buscar un movimiento que me diera alegría. Y lo encontré.
Esto es exactamente de lo que hablo cuando hablo del noveno principio de la alimentación intuitiva, Disfruta el movimiento.
No el castigo. No la obligación. El disfrute.
¿Sabes cuál es la diferencia entre el ejercicio que odias y el movimiento que amas? La consistencia.
Nadie necesita fuerza de voluntad para hacer algo que le encanta. Solo necesita el permiso de buscarlo.
Te invito a que esta semana te preguntes, ¿qué movimiento me haría sonreír? No el que "debería" hacer. El que tú, tu cuerpo, tu alma, realmente disfruta.
Puede ser bailar en la sala. Nadar. Caminar descalza en la playa. Hacer yoga. Subir escaleras bailando. O aprender a correr bicicleta a los 37 como yo. 🚲
Empieza ahí. La consistencia viene sola cuando hay amor de por medio. 💚
Cuéntame, ¿qué movimiento has querido probar y nunca te has dado permiso?"