02/08/2026
Creo que una de las presiones más grandes que enfrentamos como sociedad es haber normalizado que existe una edad “correcta” para vivir cada etapa de la vida.
Y, sin darnos cuenta, terminamos poniendo fechas de vencimiento a los sueños, a los proyectos, al matrimonio, a la maternidad, a la estabilidad económica e incluso al propósito.
El problema no es tener metas.
El problema es creer que, si no las alcanzas dentro del tiempo que otros consideran correcto, entonces hay algo mal contigo.
Y esa es una idea que necesitamos empezar a cuestionar.
Porque una vida no se puede medir únicamente por las metas que ya alcanzó, sino también por todo lo que ha aprendido, superado y construido en el camino.
Ojalá poco a poco aprendamos a dejar de ponerle reloj a la vida de los demás.