11/08/2026
Después del desayuno, salí al patio y me detuve debajo de las hojas grandes para mirar una pequeña guayaba verde que colgaba de la rama. La fruta todavía estaba firme y brillante, mientras que algunas hojas cercanas tenían marcas de insectos. Revisé las ramas, quité una hoja dañada y resistí las ganas de apretar la guayaba para ver si ya estaba lista. Aún necesita tiempo para crecer, y la paciencia también forma parte de cada cosecha.
Solo pensaba quedarme un minuto, pero terminé pasando un rato más, acomodando las hojas y observando esos pequeños cambios que normalmente no noto cuando ando con prisa. Cuidar las plantas me ha enseñado que el crecimiento casi nunca llega haciendo ruido. A veces se esconde en una hoja nueva, en un tallo más fuerte o simplemente en haber superado otra semana común.
Antes de volver a entrar, atendí únicamente lo que de verdad necesitaba cuidado y dejé todo lo demás como estaba. Hoy no pasó nada extraordinario, pero esos pequeños momentos verdes hicieron que toda la mañana se sintiera más tranquila y completa.