11/05/2026
Esta es la historia de un niño que nació en una familia llenita de amor.
Su papá lo esperaba con ilusión infinita. Hacía planes sobre todo lo que harían juntos cuando naciera y hasta soñaba con la fiesta de su primer añito.
Y entonces llegó él.Se convirtió en la alegría de toda la familia, especialmente de sus padres y de su hermana mayor, quien todavía no podía pronunciar “hermanito” y lo llamaba simplemente: “mi maito”.Pero la felicidad duró poco.
Un accidente trágico se llevó a su papá cuando él tenía apenas seis meses de vida. De un momento a otro, todo cambió. La casa se llenó de silencio, de tristeza y de preguntas sin respuesta.El niño enfermó. Durante meses no lograban encontrar qué tenía.Su primer cumpleaños (seis meses después del fallecimiento de su padre), lo celebraron su mamá, su hermana, los tíos, los abuelos y toda la familia intentando reunir fuerzas para sonreír, aunque el dolor seguía dibujado en cada rostro.
Y aun así… la vida siguió.Creció siendo un niño tremendamente travieso. No existe persona que no recuerde alguna de sus ocurrencias o alguna de “las suyas”. Las anécdotas son incontables, y lo más lindo es que todos las cuentan con una sonrisa llena de cariño.Su infancia y adolescencia transcurrieron en la ciudad de Concepción, su ciudad natal. Sus estudios primarios los realizó en el colegio de las Hermanas Azules de Emily de Villeneuve y la secundaria en el Colegio San José de los Padres Salesianos, donde también fue dejando amistades y anécdotas imborrables a su paso.
Al concluir sus estudios secundarios, viajó a Asunción en los años 90 para iniciar sus estudios universitarios. Vivió en la residencia universitaria de varones del Opus Dei, etapa en la que también construyó amistades que lo acompañarían a lo largo de la vida.Con el paso de los años, junto a su hermana, logró traer a su madre desde la ciudad de Concepción para vivir en la capital del país, Asunción.
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