26/04/2026
Ya están en la página actual?
No sé si a ustedes también les pasa…
Como mamá que trabaja, que emprende que sale a hacer sus proyectos, sus pasatiempos, su vida fuera de la maternidad, en ocasiones he sentido hasta culpa. Les ha pasado? Esa incomodidad, esa segunda atención que nunca soltamos para siempre estar seguras de que nuestros hijos e hijas están todo lo mejor posible.
Pero junto con esa responsabilidad e importancia que nosotras mismas le damos está la ch1ng4da vocecita del colectivo, la familia, el patriarcado, diciendo… deberías pasar más tiempo con ellos, se están aburriendo, no les dejaste hecho todo, no te quedaste en la puerta de la escuela igual que las mamis de Mateíto y de Paulinita, deberías, deberías, deberías… y bueno con toda esa programación de la maternidad sacrificada, romantizada, nos podemos llegar a sentir hasta culpables cuando elegimos seguir siendo personas.
Que mientras generas dinero, sostienes un proyecto, lideras o te vas por un tinto con amigas o de finde con pareja, el entorno opinando, juzgando, cuestionando y siempre con una lupa viendo tu papel de madre (ojalá fuera así aunque sea en un 10% para el padre. Pero ese tema es en otro post).
Al punto que quiero llegar y compartir como Nadia terapeuta, emprendedora, gestora de talleres y eventos grupales, amiga, pareja, hija, budista, lectora, que no se sabe quedar quieta y madre de un hijo de 20 y una hija de 16.11 es que AL FINAL SALE BIEN…
Dejar de escuchar (que ha sido un mega proceso interno no sentirme insuficiente) al colectivo y sus exigencias. Quitarle poder y priorizar mi persona y la conexión con mi hijo e hija a traído muchos buenos resultados. No somos la familia perfecta pero somos reales, nos amamos, nos respetamos, nos cuidamos, nos acompañamos a seguir creciendo.
Ambos tienen detalles muy hermosos para conmigo cosas y palabras en las que me expresan su sentir respecto a mi papel como su mamá, incluso reconocimiento (y hoy por hoy en mi rol de madre, es el único reconocimiento que podría importarme, el de mi hijo e hija).
Entre estos detalles está este regalo de la imagen…
Amoooooooooo 😍😍😍😍😍😍
Dejé a MaJu haciendo unas compras y cuando regresé por ella me dijo… mami te tengo un regalo.
Cuando lo sacó de la bolsa ya en la casa me dijo unas palabras bellísimas de cómo asocia ciertas cosas con mamá, parte de los recuerdos que tiene.
Hace unos días me dijo que su infancia no había sido tan normal porque yo los llevaba a mercados culturales y a librerías. Y le digo - hay hija, sorry, creí que hacía algo bueno (ajá la ch1ngada culpa) y me dice, nooooooo, al contrario, gracias por eso. Me encanta que fueras así.
Hace algunos años llorando me decía que, qué iba a hacer el día que yo le faltara y textualmente me dijo -quién me va a decir todas las palabras que tú me dices- obvio le aclaré que eso ya estaba integrado en ella y se sumaba con su propia sabiduría y que siempre estaría rodeada de personas maravillosas aunque yo no estuviera. Pero creo firmemente que si yo no estuviera preparándome constantemente, aprendiendo, leyendo, viviendo, haciendo mi camino, haciendo lo que me gusta. No sería y no tendría todo lo que les doy a mis hijos. No digo en cuidados maternales sino en ejemplos del SER. Y eso es invaluable.
Por favor por favor ya no dejes que alguien cuestione tu maternidad. Lo estás haciendo bien. Sigue haciendo y aprendiendo y conectada contigo misma y con tus hijos e hijas desde ahí, cosas maravillosas se construyen. ¡AL FINAL SALE BIEN!