18/05/2026
Cada 17 de mayo se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia en el mundo. En este marco conmemorativo, participé en un pequeño conversatorio organizado por la Embajada de México en El Salvador el pasado sábado 16 de mayo, donde reflexionamos sobre la importancia de generar espacios para crear conciencia, visibilizar la lucha y exigir el reconocimiento de los derechos de la población LGBTIQA+ en el pulgarcito de América.
Es preocupante constatar los retrocesos en materia de Derechos Humanos en la sociedad salvadoreña. Como panelistas, estuvimos de acuerdo en que uno de los retos actuales que enfrentamos es la desinformación, la ignorancia y la poca comprensión de la población en general en materia de diversidad sexogenérica. Muchos de los estigmas que persisten son alimentados por una sociedad machista, clasista, heteronormada, capitalista y de tintes religiosos. Por lo tanto, actividades como esta enriquecen el conocimiento y la conciencia sobre estos temas.
Por otro lado, mencionábamos cómo la organización y la representación pública son necesarias para generar un verdadero cambio e impacto social. Sin duda, la libertad de expresión es una de las armas más poderosas que tenemos para exigir cambios sustanciales, leyes que aboguen por el reconocimiento de nuestras identidades, la protección de nuestras libertades y el acceso a derechos fundamentales. Claro está que, en la historia, la aceptación de la diversidad sexogenérica siempre ha sido el resultado de la presión social; ejemplo de esto fue la revuelta de Stonewall en 1969, que dio paso a cambios en las políticas estadounidenses para despenalizar la homosexualidad e impulsó las investigaciones que, más adelante, lograron que esta se removiera del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) y de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE).