04/08/2026
NO DEJAMOS DE VIVIR. APRENDEMOS A REACOMODAR LA VIDA.
A veces, para los demás, parece exagerado que busquemos la sombra, que esperemos a que baje el sol, que cambiemos una salida de horario o que pensemos dos veces antes de exponernos al calor.
Pero quienes vivimos con una enfermedad autoinmune sabemos que hasta disfrutar de un día de playa puede requerir planificación.
El sol intenso puede jugarnos en contra.
El calor de 40° puede dejarnos agotados.
Y algo tan sencillo como caminar unos minutos puede convertirse en algo que nuestro cuerpo nos cobre después.
Entonces toca reacomodar.
La hora.
El lugar.
El ritmo.
Los planes.
Las expectativas.
Y sí… a veces duele tener que hacerlo.
Porque mientras otros simplemente salen y disfrutan, nosotros estamos calculando cuánto tiempo podemos estar afuera, dónde habrá sombra, cuándo descansar y qué consecuencias tendrá mañana.
Pero reacomodar la vida no significa renunciar a ella.
Significa aprender a disfrutarla desde un cuerpo que nos pone límites que nosotros no escogimos.
Así que sí, hoy estoy sentada en la sombra, mirando el mar, esperando el momento adecuado para salir.
Y también estoy disfrutando.
Porque vivir con una enfermedad autoinmune no debería obligarnos a dejar de vivir.
Pero tampoco debería obligarnos a fingir que nuestro cuerpo no tiene límites para demostrarle a los demás que estamos bien.
No necesitamos vivir como antes para tener una vida que valga la pena.
A veces necesitamos construir una vida que nuestro cuerpo también pueda habitar.
Eso también es vivir. 🌊🤍
Atte. Una Autoinmune 💜