Dra. Fermina Liza Roman - Psicologia Perinatal

Dra. Fermina Liza Roman - Psicologia Perinatal Psicóloga especializada en Psicologia Perinatal y Materno-Infantil

Tomemos en serio a las madres.Las madres estamos cuidando, criando, organizando, resolviendo y, muchas veces, sosteniend...
08/08/2026

Tomemos en serio a las madres.

Las madres estamos cuidando, criando, organizando, resolviendo y, muchas veces, sosteniendo gran parte de una casa y una familia. Con frecuencia seguimos funcionando mientras decimos: “Estoy bien”, incluso cuando por dentro estamos agotadas.

Por eso, cuando una madre reúne la valentía para decir “no estoy bien”, hay que escucharla de verdad.

No es momento de responder:
“no exageres”,
“tú puedes”,
“échale ganas”,
“todas pasamos por eso”.

Nada de eso.

La respuesta debería parecerse más a:
“Te creo.”
“Estoy aquí.”
“¿Cómo puedo ayudarte?”

Y después, movilizarnos. Acompañar. Hacer espacio. Compartir cargas. Buscar apoyo cuando sea necesario.

Porque pedir ayuda no debería convertirse en otra tarea que una madre tenga que cargar sola.

Si una madre dice que no está bien, tomémosla en serio.

Dra Fermina L Román - Psicóloga

08/08/2026

Reconocer los límites profesionales también es parte de ejercer con ética.

No todo caso debe ser atendido por cualquier profesional. Hay situaciones que requieren conocimientos, adiestramiento y experiencia específica. Cuando un tema está fuera de nuestra área de especialidad y no contamos con supervisión o guía adecuada, referir a otro especialista no es una debilidad: es responsabilidad profesional.

La preparación académica no termina con un título. Es necesario continuar educándonos, actualizándonos, buscar supervisión cuando corresponde y saber reconocer cuándo un caso requiere la intervención de otro profesional.

Del mismo modo, como pacientes, es importante buscar ayuda de personas capacitadas específicamente para la situación que estamos atravesando.

La salud mental requiere preparación, ética y responsabilidad. Saber cuándo intervenir y cuándo referir también protege al paciente.

Hay que educarse, actualizarse y respetar los límites de nuestras competencias profesionales.

Dra Fermina L Román - Psicóloga

Te cuento 5 mitos sobre la psicosis pospartoLa psicosis posparto es una condición seria, pero no es rara. Ocurre aproxim...
08/08/2026

Te cuento 5 mitos sobre la psicosis posparto

La psicosis posparto es una condición seria, pero no es rara. Ocurre aproximadamente en 1–2 de cada 1,000 partos. Para ponerlo en perspectiva, es una frecuencia del mismo orden de magnitud que la aparición anual de algunas condiciones médicas conocidas, como la apendicitis. Sin embargo la depresión posparto y los baby blues, en cambio, son mucho más frecuentes.

MITO 1: “Si una madre tiene psicosis posparto, le hará daño a sus hijos.”

No podemos asumirlo. Durante un episodio psicótico agudo sí puede existir un aumento del riesgo y por eso requiere atención inmediata, pero la gran mayoría de las madres con psicosis posparto no mata ni lesiona a sus hijos. Convertir el diagnóstico en sinónimo de “madre peligrosa” solo aumenta el miedo y el estigma.

MITO 2: “Si tienes depresión posparto, terminarás desarrollando psicosis posparto.”

No. Son condiciones diferentes. Tener depresión posparto no significa que inevitablemente evolucionará a una psicosis. La psicosis posparto se relaciona especialmente con vulnerabilidad al espectro bipolar y con antecedentes de psicosis.

MITO 3: “Solo les ocurre a mujeres que ya tenían una enfermedad mental.”

Tampoco. Aunque existen factores de riesgo importantes, como el trastorno bipolar o haber tenido una psicosis posparto anteriormente, muchas mujeres presentan su primer episodio después del parto sin una historia previa de enfermedad psiquiátrica grave.

MITO 4: “Si tiene psicosis posparto, estará desconectada de la realidad todo el tiempo.”

No necesariamente. Los síntomas pueden ser fluctuantes. Una madre puede conversar con coherencia, parecer orientada o funcionar aparentemente bien durante ciertos momentos y, en otros, presentar confusión, delirios, alucinaciones, cambios intensos del ánimo o conductas inusuales. Tener momentos de aparente lucidez no descarta una psicosis posparto.

MITO 5: “Después de una psicosis posparto nunca volverá a ser la misma.”

La recuperación es posible. Con identificación temprana y tratamiento adecuado, la mayoría de las mujeres logra una buena recuperación funcional y puede retomar sus responsabilidades y su vida cotidiana.

Hablar de los riesgos reales no significa convertirlos en estigma. Una madre atravesando una enfermedad mental necesita evaluación, tratamiento y apoyo, no ser definida por el peor escenario posible.

La psicosis posparto es una emergencia psiquiátrica. Delirios, alucinaciones, confusión marcada, conducta muy desorganizada o pérdida de contacto con la realidad después del parto requieren evaluación inmediata.

Dra Fermina L Román - Psicóloga

La salud mental perinatal no siempre tiene el aspecto que imaginamos.Existe un estereotipo muy arraigado: pensamos que u...
08/06/2026

La salud mental perinatal no siempre tiene el aspecto que imaginamos.

Existe un estereotipo muy arraigado: pensamos que una madre con una enfermedad mental grave necesariamente dejará de levantarse de la cama, descuidará a sus hijos, dejará de bañarse o será evidente para todos que necesita ayuda.

La realidad es mucho más compleja.

Muchas mujeres con depresión posparto continúan funcionando. Se levantan cada mañana, preparan desayunos, llevan a sus hijos a la escuela, trabajan, hacen ejercicio, cumplen con sus responsabilidades, sonríen en las fotos y responden con un “estoy bien” cuando, por dentro, sienten que se están derrumbando. La depresión posparto puede coexistir con una apariencia de funcionamiento, lo que hace que muchas veces pase desapercibida.

Y cuando hablamos de psicosis posparto, el desconocimiento es aún mayor.

La psicosis posparto es una emergencia psiquiátrica. Puede incluir delirios, alucinaciones, desorganización del pensamiento y una pérdida del contacto con la realidad. Sin embargo, muchas personas asumen que quien la padece “se verá completamente fuera de sí” en todo momento. No siempre ocurre así. Algunas mujeres pueden tener períodos de aparente lucidez entre episodios, lo que puede retrasar el reconocimiento de la gravedad de la situación.

Como psicóloga, pero también como madre, esto me hace reflexionar profundamente.

Recuerdo haber vivido momentos en los que me preguntaba cómo iba a seguir funcionando… y, aun así, seguía. Porque cuando eres madre, muchas veces sientes que detenerte no es una opción.

He acompañado a cientos de mujeres que han hecho exactamente lo mismo.

Por eso me preocupa cuando escucho frases como:

“Pero se veía bien.”

“Pero llevaba una vida normal.”

“Pero sonreía.”

“Pero cuidaba de sus hijos.”

Ninguna de esas frases descarta un trastorno de salud mental.

La capacidad de seguir funcionando no siempre refleja el estado interno de una persona.

Necesitamos dejar de evaluar el sufrimiento por las apariencias.

Necesitamos dejar de creer que una madre tiene que “verse enferma” para tomar en serio lo que está viviendo.

Y, sobre todo, necesitamos educar más sobre salud mental perinatal.

Porque una madre puede estar sosteniendo a toda su familia… mientras siente que ella misma se está cayendo a pedazos.

La salud mental no siempre se ve.

Por eso necesitamos menos estereotipos, más educación y más compasión.

Escuchar puede salvar vidas.

Dra. Fermina L Román- Psicologa

Los ciegos y el elefanteCuenta la leyenda que tres hombres ciegos quisieron conocer cómo era un elefante. Como no podían...
08/04/2026

Los ciegos y el elefante

Cuenta la leyenda que tres hombres ciegos quisieron conocer cómo era un elefante. Como no podían verlo, cada uno se acercó y tocó una parte diferente del animal.

El primero tocó la trompa y dijo con seguridad:

🐘 El elefante es como una serpiente.

El segundo apoyó sus manos sobre el enorme cuerpo y respondió:

🐘 Estás equivocado. El elefante es como una pared.

El tercero sostuvo la cola y afirmó:

🐘 Ninguno de los dos tiene razón. El elefante es como una cuerda.

Los tres comenzaron a discutir. Cada uno estaba convencido de tener la verdad absoluta, porque hablaba desde lo que había tocado, sentido y experimentado.

Sin embargo, los tres tenían razón y, al mismo tiempo, los tres estaban equivocados. Cada uno conocía una parte del elefante, pero ninguno conocía el elefante completo.

¿Cuántas veces en la vida somos como aquellos tres ciegos?

Juramos tener la verdad absoluta porque nuestra experiencia nos parece suficiente. Defendemos nuestra perspectiva, juzgamos la de los demás y olvidamos que quizá solo estamos tocando una parte de una realidad mucho más grande.

Lo que vivimos es verdadero, pero no siempre representa toda la verdad. Nuestra historia explica cómo vemos las cosas, pero no necesariamente cómo son en su totalidad.

La sabiduría comienza cuando dejamos de pelear por demostrar que tenemos razón y aprendemos a escuchar lo que otros también han podido ver, sentir o comprender.

A veces no necesitamos defender más nuestra verdad; necesitamos ampliar nuestra perspectiva.

Dra Fermina L Román- Psicóloga

Hay casos que no me dejan dormir.El caso de Lindsay Clancy es uno de ellos.No porque tenga todas las respuestas. Al cont...
08/03/2026

Hay casos que no me dejan dormir.

El caso de Lindsay Clancy es uno de ellos.

No porque tenga todas las respuestas. Al contrario. Porque me dejó con demasiadas preguntas.

Lindsay presuntamente mató a sus tres hijos el 24 de enero de 2023 en su casa en Duxbury, Massachusetts. Sus hijos eran Cora (5 años), Dawson (3 años) y Callan (8 meses). Después, Lindsay intentó suicidarse lanzándose desde una ventana del segundo piso, sobreviviendo con lesiones graves que la dejaron con parálisis de la cintura hacia abajo.

Si la cronología presentada durante el juicio refleja con precisión lo ocurrido, estamos ante una mujer que buscó ayuda una y otra vez. Una madre que reportó insomnio severo, ansiedad intensa, pensamientos acelerados, confusión, desrealización, incapacidad para distinguir qué era real, pensamientos suicidas, alucinaciones, múltiples llamadas al 911, múltiples visitas a salas de emergencia, llamadas a líneas de crisis y un deterioro progresivo de su estado mental.

Y mientras ella decía una y otra vez: “Estoy empeorando”, el tratamiento farmacológico continuó cambiando.

En aproximadamente cuatro meses hubo alrededor de 13 medicamentos psiquiátricos o modificaciones en su tratamiento.

No escribo esto para demonizar los medicamentos. Como psicóloga trabajo todos los días con psiquiatras extraordinarios. He visto cómo un medicamento adecuado puede literalmente salvar una vida.

Pero también creo que ningún tratamiento debe reemplazar el pensamiento clínico.

Cuando un paciente empeora de forma tan dramática, necesitamos detenernos y volver a preguntarnos:

• ¿Seguimos frente al diagnóstico correcto?

• ¿Estamos considerando efectos adversos, interacciones medicamentosas, activación o síntomas de retirada?

• ¿La privación extrema del sueño se ha convertido en una emergencia médica?¿ tiene apoyo esta madre?

• ¿Estamos evaluando causas hormonales, neurológicas, metabólicas, inflamatorias o propias del período posparto?

• ¿Existe comunicación entre todos los profesionales que están atendiendo a esta persona?

Porque tratar a un ser humano no es simplemente tratar síntomas. Es comprender el contexto. Es escuchar cuando alguien dice: “Ya no soy yo.” Es tener la humildad de reconocer cuando el plan necesita replantearse.

Este caso también nos recuerda otra realidad: la salud mental perinatal puede ser una emergencia médica. No todo es depresión posparto. Existen otras condiciones graves, como la psicosis posparto, que requieren reconocimiento temprano, evaluación urgente y tratamiento intensivo.

No sé si alguna vez conoceremos todas las respuestas de este caso. Pero sí sé que no podemos permitir que una tragedia como esta pase sin aprender algo de ella.

Nuestros pacientes necesitan más que recetas.

Necesitan equipos que hablen entre sí.

Necesitan seguimiento cercano.

Necesitan profesionales que se atrevan a hacer preguntas difíciles.

Y, sobre todo, necesitan un sistema que escuche cuando alguien dice:

“Necesito ayuda. Estoy empeorando.”

Pienso en Lindsay, en Patrick, en sus tres pequeños hijos y en todas las familias que viven el peso de una enfermedad mental grave. Pienso en cómo el sistema le falló a esta madre que hizo lo que podía hacer: ¡buscar ayuda!

Ojalá esta tragedia nos haga mejores clínicos.

Porque detrás de cada diagnóstico hay una persona y detrás de cada persona, una familia entera que también merece ser cuidada.

Dra Fermina L Román - Psicóloga

Jesús nunca ignoró su salud mental.De hecho, su vida nos dejó un modelo de cómo cuidar el corazón, la mente y el espírit...
08/02/2026

Jesús nunca ignoró su salud mental.

De hecho, su vida nos dejó un modelo de cómo cuidar el corazón, la mente y el espíritu sin dejar de cumplir el propósito de Dios.

¿Cómo lo hizo?

🤍 Hizo espacio para descansar.
Después de servir a las multitudes, Jesús invitó a sus discípulos: “Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco” (Marcos 6:31). El descanso no era un lujo; era parte de su misión.

🤍 Nombró sus emociones.
Jesús no escondió lo que sentía. En Getsemaní dijo: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte” (Mateo 26:38). También lloró ante la muerte de Lázaro (Juan 11:35) y expresó angustia. Reconocer las emociones no fue falta de fe; fue parte de su humanidad.

🤍 Buscó apoyo.
En el momento más difícil de su vida, no quiso enfrentarlo completamente solo. Llevó consigo a Pedro, Santiago y Juan y les pidió: “Quédense aquí y velen conmigo” (Mateo 26:36-38). Jesús permitió que otros estuvieran cerca de él en medio del dolor.

🤍 Se mantuvo conectado con el Padre.
Una y otra vez se retiraba a lugares solitarios para orar (Lucas 5:16). Antes de enfrentar la cruz volvió a buscar al Padre en oración, entregándole su temor y reafirmando su confianza: “No se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42).

La salud mental no compite con la fe. La fe no elimina nuestras emociones, pero sí nos enseña qué hacer con ellas.

Cuidar tu salud mental no descalifica tu fe. Al contrario, puede ser una expresión de buena mayordomía sobre la mente, el corazón y el cuerpo que Dios te ha confiado.

Buscar descanso, expresar tus emociones, aceptar apoyo de amigos o de un profesional y acercarte a Dios no son señales de debilidad. Jesús mismo nos mostró ese camino. Cuida tu salud mental todos los días.

¿Cuál es tu próximo paso para cuidar tu salud mental?

Dra Fermina L Román - Psicóloga

La maternidad nunca fue diseñada para vivirse en soledad.Durante la mayor parte de la historia, criar a un bebé era una ...
08/02/2026

La maternidad nunca fue diseñada para vivirse en soledad.

Durante la mayor parte de la historia, criar a un bebé era una tarea compartida. Había abuelas, tías, vecinas, amigas y comunidad. Había brazos que sostenían al bebé… y también a la madre.

Hoy, los cambios sociales, el ritmo acelerado de vida y el individualismo han transformado esa experiencia. Muchas mujeres atraviesan el embarazo, el posparto y la crianza con muy poco apoyo real. Para algunas, las redes sociales o los grupos de mamás son el único espacio donde se sienten escuchadas. Para otras, ni siquiera eso.

Cuando una madre tiene que cargar sola con las demandas físicas, emocionales y mentales de la crianza, es común que su sistema nervioso permanezca en un estado constante de supervivencia. Y un sistema nervioso que lucha por sobrevivir difícilmente encuentra el espacio para regularse, descansar o disfrutar los pequeños momentos.

No se trata de que no ame a su bebé. Se trata de que el agotamiento crónico, la sobrecarga y la falta de apoyo consumen los recursos que el cerebro y el cuerpo necesitan para sentirse seguros.

Desde la ciencia sabemos que la regulación es relacional. Los bebés necesitan un adulto regulado para aprender a regularse, pero también las madres necesitan alguien que las sostenga a ellas. Una madre no necesita ser perfecta; necesita una red que le recuerde que no tiene que hacerlo todo sola.

Si eres una mamá que siente que solo está sobreviviendo, quiero que sepas algo: no estás fallando. Estás intentando sostener demasiado con muy pocas manos.

Quizás el mayor acto de amor que podemos hacer por las madres no sea pedirles que sean más fuertes, sino construir comunidades donde ya no tengan que cargar el peso de la maternidad completamente solas.

Dra. Fermina L. Román – Psicóloga

A veces los sueños que Dios pone en nuestro corazón parecen demasiado grandes para nuestra realidad.Habrá personas que t...
08/01/2026

A veces los sueños que Dios pone en nuestro corazón parecen demasiado grandes para nuestra realidad.

Habrá personas que te dirán que es imposible.
Que llegaste tarde.
Que no tienes los recursos.
Que no eres suficiente.

Pero recuerda: lo que para el mundo tiene límites, para Dios tiene propósito.

No dejes que la lógica humana silencie la fe que Dios sembró en ti.

Sigue preparándote.
Sigue trabajando.
Sigue creyendo.
Sigue avanzando, incluso cuando todavía no veas el camino completo.

Quizás el milagro no sea que todo sea fácil.
Quizás el milagro sea que Dios te sostenga mientras hace posible aquello que parecía inalcanzable.

✨ Que tus metas sean tan grandes que algunos las llamen imposibles… y tú puedas decir con humildad:

“No fue suerte. No fue casualidad. Fue Dios.”

Dra. Fermina L. Román · Psicóloga

Las mujeres mayores de 40 años están teniendo hijos por primera vez con más frecuencia que las adolescentes en Estados U...
07/28/2026

Las mujeres mayores de 40 años están teniendo hijos por primera vez con más frecuencia que las adolescentes en Estados Unidos.

Durante la última década, la tasa de nacimientos entre mujeres de 40 a 49 años aumentó aproximadamente un 24 %, impulsada por diversos factores como una mayor estabilidad económica, el desarrollo profesional, relaciones de pareja más estables y los avances en los tratamientos de fertilidad.

Al mismo tiempo, las tasas de embarazo y maternidad en adolescentes han disminuido hasta alcanzar los niveles más bajos registrados en la historia reciente del país, gracias a una mayor educación sexual, mejor acceso a métodos anticonceptivos y cambios en las prioridades de vida de los jóvenes.

Este cambio refleja una transformación social importante: cada vez más personas deciden posponer la maternidad hasta sentirse preparadas emocional, económica o profesionalmente. Sin embargo, también existen desafíos biológicos, ya que la fertilidad disminuye con la edad y aumentan algunos riesgos durante el embarazo, aunque muchos de ellos pueden manejarse adecuadamente con seguimiento médico.

No existe una edad “correcta” para convertirse en madre o padre. La decisión depende de múltiples factores: la salud física y emocional, el apoyo disponible, la estabilidad de la relación, los recursos económicos y el proyecto de vida de cada persona.

Más que preguntarnos ”¿cuál es la edad ideal?”, quizá la pregunta sea:

¿En qué momento una persona cuenta con las condiciones que le permitan ofrecer un entorno seguro, estable y amoroso para criar a un hijo?

Cada historia es distinta, y la mejor decisión es aquella que se toma de forma informada, responsable y acorde con las circunstancias de cada familia.

¿Qué opinan ustedes? Los leo !

Dra Fermina L Román- Psicóloga

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