08/30/2026
Tengo fuerte aversión por cualquiera que use el nombre de Dios para destruir o dañar a otro ser humano.
Entonces muchos lo interpretan como yo soy el problema porque no he sanado.
¿Será tal vez que tú no te indignas?
¿Será que tal vez aprendiste a normalizar, callar y guardar lealtad a la institución que fomenta el problema porque desestabiliza el sistema?
Sabes, esto es parte del problema de la gente que se ha programado a servir e idolatrar una ideología o entidad. Cuando idolatras a la institución por encima de la persona, proteger su imagen se vuelve más importante que proteger a quien fue dañado.
Que es lo primero que hacen: acusar a la víctima de exponer el problema, pero jamás demandarán responsabilidad al abusador.
Esto es parte del problema.
Frases como “es que son seres humanos”, “es que fueron tentados por el diablo”, “es que bendito, la carne es débil” — o como el descaro de este tipo en sus mensajes de domingo: “si la mujer se niega sexualmente a su esposo, el diablo le pondrá 20 tentaciones en el camino por culpa de ella.”
El estómago se me hizo mi**da cuando escuché esto.
No me importa si es pastor, apóstol, chamán, yogui o gurú, porque yo no vivo en el plano del fanatismo. No idolatro a nadie, y ese es un superpoder porque te permite señalar el problema.
No demandamos responsabilidad a los abusadores, le demandamos a la víctima. Qué irónico — por eso fue más fácil señalar mi post por “generalizar” que ver el problema real:
La muerte de una mujer llevada al límite por un hombre que era un manipulador en el púlpito.
Los abusos sexuales que nunca se exponen en la iglesia católica porque proteger a los curas agresores es más cómodo que hacer caso al reclamo de las víctimas.
Las miles de mujeres que son aconsejadas a permanecer con abusadores en nombre de estar en paz con Dios.
Las que son molestadas por gurús dañados que se hacen pasar por espacios seguros para ganar confianza y abusar.
¿Por qué es tan difícil para ti demandar responsabilidad?
Sin responsabilidad nunca habrá cambio en las personas. Es una invitación a seguir transgrediendo una y otra vez. Eso es lo que fomenta el sistema.
¿Por qué seguimos tolerando y justificando esto