06/07/2026
¿Por qué te cuesta tanto dejar de complacer?
Quizás te has dicho:
• "Me cuesta poner límites."
• "Quiero defenderme y no puedo."
• "¿Por qué sigo diciendo sí cuando quiero decir no?"
Después te frustras porque entiendes el problema, pero sigues haciendo lo mismo.
La razón podría sorprenderte:
La complacencia no siempre es un rasgo de personalidad.
Muchas veces es una respuesta de TRAUMA conocida como fawning.
El fawning es una adaptación que algunas personas desarrollan cuando crecen en entornos donde expresar necesidades, emociones o desacuerdos no se sentía seguro.
A más peligroso más tu sistema nervioso aprendió que colapsar o paralizarte era lo mejor para evitar sufrimiento.
Tu sistema nervioso aprende que para evitar conflicto, rechazo o abandono es mejor:
✓ agradar
✓ adaptarse
✓ anticipar las necesidades de otros
✓ minimizar las propias necesidades
Con el tiempo, esto se vuelve automático.
De niño te ayudo,pero de adulto te destruye.
Por eso cuando intentas poner límites puedes sentir:
• culpa
• ansiedad
• miedo
• tensión en el cuerpo
• necesidad de explicarte demasiado
No porque estés haciendo algo malo.
Sino porque tu sistema nervioso interpreta el cambio como una amenaza.
Esto es importante:
No puedes simplemente "pensar" tu salida de un patrón que vive en el cuerpo.
Entender tu historia ayuda.
Pero la transformación ocurre cuando tu sistema nervioso aprende que ahora es seguro:
✓ decir no
✓ decepcionar a alguien
✓ tener necesidades
✓ ocupar espacio
✓ elegirte a ti misma
Ese es el trabajo que hago.
Acompaño a mujeres profesionales que han vivido años complaciendo, sosteniendo a otros y funcionando en modo supervivencia a recuperar seguridad interna, auto-respeto y capacidad para vivir desde quienes realmente son.
Porque dejar de ser la "chica buena" no significa volverte egoísta.
Significa dejar de desaparecerte para que otros estén cómodos.
¿Te identificas con este patrón?
Cuéntame en los comentarios:
¿Qué es lo que más te cuesta cuando intentas poner un límite? 💛