11/05/2025
Las palabras.
Antes no importaban tanto porque no sabía de su poder.
Ahora las uso con más cuidado, con más paz, con mas amor.
No vaya siendo que me gaste las mejores palabras con aquellos que no las valoran, y me quede vacía para aquellos que las necesitan.
Por eso cuando hablo me trabo más que antes, porque aveces sin pensar se me sale una opinión que ya no puedo frenar pero que en el momento sentí que no tenía porque expresarla.
Tartamudeo como tratando de cambiar el ritmo, pero aveces es tarde y aunque aún digo cosas que me gustaria no haber dicho o me callo cosas que pude a ver dicho.
Sigo aprendiendo en el camino.
Las palabras crean pero no son instantáneas como la destrucción, las palabras que crean quedan como semilla que despues van germinando en mentes y corazones.
Pero cuando la usamos para destruir no solo mata en el momento sino que carcome las entrañas de quien la escucha.
Las palabras son sagradas por eso en uno de los mejores manuales de convivencia, se dice que tenemos que ser impecables con estas, porque no sabes a quien puedes salvar o hundir con ella.
Y esta arma de dos filos a la primera persona que afecta es a uno mismo.
Que me digo a mi misma sobre mi, que me digo a mi misma sobre los demás.
Que silencio de mi , y que no debería de hablar.
Se impecable con tus palabras como dice el Maestro Miguel Ruiz.