16/05/2026
Hay sufrimientos para los que no existen soluciones.
Momentos en los que las palabras no alcanzan, y donde el deseo de ayudar al otro puede hacernos sentir impotentes.
Pero acompañar no siempre significa resolver.
A veces, el mayor acto de cuidado es permanecer.
Estar presentes aun cuando no sabemos qué decir.
Escuchar sin minimizar.
Sostener sin exigir que el otro esté bien.
Porque el dolor no desaparece mágicamente,
pero puede volverse más habitable cuando alguien se anima a quedarse cerca.
Y en tiempos donde muchas veces se huye de lo incómodo,
Acompañar con humanidad puede ser profundamente reparador.
Quizás no podamos cambiar aquello que duele.
Pero sí podemos hacer que alguien no tenga que atravesarlo completamente solo/a ❤️🩹