02/07/2026
A raíz de los dos sismos ocurridos el 24 de junio de 2026, Venezuela inevitablemente transitó de la zona cero a la zona menos cero. El indescriptible dolor de la gigantesca pérdida de vidas, las consecuencias desastrosas generales de las ínfulas del "esnobismo bananero venezolano"* al pretender sostener una entidad política sobre una infinidad de premisas inadecuadas o sin substancia, son aterradoras. Y pone en evidencia que, de no liberarse de la narrativa fanática social demócrata comunista y sincerar el discurso tomando en cuenta la complejidad de los aspectos involucrados, de manera de poder implementar las medidas urgentes e integrales requeridas para salvar el territorio vital y el tejido social, el panorama puede agravarse aún más, afectando así a todo el continente. Sin la firmeza de llevar a cabo un plan sostenido de acciones concretas, justas y necesarias, como la intervención y control efectivo de los organismos de seguridad y del poder judicial, y el establecimiento de ciertas medidas económicas pragmáticas que reactiven y regulen las funciones sociológicas y productivas propias de los estratos medios y altos, de manera de poder sobrellevar la carga de condiciones tan desfavorables, siempre existe la escalofriante posibilidad de que el país continúe precipitándose aún más profundamente en el abismo.
*Término acuñado por Carlos Delgado-Ch. (Hijo).
JDCH