14/08/2020
Típico que vamos 5 mujeres caminando por la calle y viene un galán y nos dice: ¡Por qué tan solitas!. Y vamos 5 juntas y acompañadas unas con otras. Esto no es más que la creencia generada desde el deseo de construir una idea de orfandad en las mujeres, para que deseemos un apego “necesario” a estar con alguien que nos proteja porque nosotras “somos el s**o débil”, entre otras razones. A pesar que somos a las que se nos parte en dos la va**na para parir, que un porcentaje alto de mujeres son las que asumen la manutención de sus hijes, que trabajamos más horas y cobramos menos que los hombres en el mismo trabajo, etc etc etc.
Algunas no lo sabemos, ¿qué cosa?, Que somos fuertes. Una mujer fuerte tiene permitido llorar, sentir, reír, gritar, hablar con todas sus ideas, contradecir, cuestionar, reclamar, equivocarse, volver a equivocarse, intentarlo de nuevo, aprender, resignificar lo aprendido, caerse y levantarse, vivir-morir-vivir cuantas veces le dé la gana, creer, crecer y ser. El camino para encontrarme en mi fuerza, no fue acompañada, todo lo contrario, fue en soledad, en profunda soledad.
La Conclusión que saque después de experimentar esa soledad tan necesaria en la vida de toda mujer, es que nunca debe dejar de existir La Soledad Creativa o Creadora (esa es mía), aunque vivamos en familia o tengamos pareja, es un espacio nuestro, donde somos reales y desde donde nos miramos con todo, desnudas, sin maquillaje, despeinadas. Porque lo importante no es saber lo que quieres, eso viene sólo, lo importante es saber quién eres.
Marcela Lagarde, antropóloga mexicana, quien ha dado significativos aportes para la mujer dice: “Si las mujeres vivimos con autonomía no pueden controlarnos, esa es la bronca.”
Ser autónomas significa tener poder de decisión sobre nuestras vidas, nuestros cuerpos, sobre el destino el dinero que producimos, hasta para disfrutar del amor y la sexualidad, y para lograr esto es necesario un espacio de soledad, para tener experiencias en las que no participen de manera directa otras personas.
¡Ay¡ pero es que tengo que ir a contárselo a Leonidas mi pana, porque me ahogo!!, Típico de nosotras, tal vez para legitimar nuestros miedos. Básica la disciplina y el coraje en los momentos de soledad para no salir corriendo a buscar a la amiga porque eso es la necesidad de apego que nos inocularon en la psique. No quiere decir que no podamos tener amigas, por favor!!! Viva la sororidad entre mujeres y el acompañamiento solidario!. Solo que hay momentos en la vida en que pueden pasarnos cosas tan interesantes que nos ponen a pensar. Pensar en soledad es una actividad intelectual distinta que pensar frente a otres. Nos pone a dudar, a cuestionarnos a nosotras mismas, sin sugestionarnos con las opiniones ajenas, sino desde nuestra esencia más cruda. Luego podemos ir a echar los cuentos para compartir y nutrirnos recíprocamente.
“Cuando pensamos frente a otres el pensamiento está comprometido con la defensa de nuestras ideas, cuando lo hacemos en soledad, podemos dudar. Si no dudamos no podemos ser autónomas porque lo que tenemos es pensamiento dogmático. Para ser autónomas necesitamos desarrollar pensamiento crítico, abierto, flexible, en movimiento, que no aspira a construir verdades y esto significa hacer una revolución intelectual en las mujeres.” Lagarde.
La soledad debe ser un espacio de gozo, de creatividad, de creación intelectual, meditación, reflexión, de despertar de la intuición, de repensar creencias, de sanación si no lo ocupamos con pensamientos hacia los otros y se nos convierte en DESOLACIÓN, esa que nos hace evocar, entrar en la nostalgia, recordar con dolor. El Gran Guayabo pues!! Y eso lo único que logra es que nos lancemos en los brazos de cualquiera que nos dé un poco de lo que carecemos y volvemos a caer en la trampa del Amor Romántico…
Pero ese es otro cuento…”
La Desolación te hace sufrir, la Soledad te hace crecer…