28/05/2026
¿Teta o biberón? Te la han hecho mil veces. Puede que te la hagas tú.
Y casi nunca es solo una pregunta. Lleva dentro un juicio escondido: que hay una respuesta buena y una mala, y que la que des dice qué clase de madre eres.
Yo creo que está mal planteada. Es una falsa dicotomía.
Muchas veces no se elige. Quieres dar el pecho, aparecen las dificultades, y “mejor un biberón” llega como una salida que se vive con alivio y con culpa a la vez. Ahí no hubo elección. Hubo una mujer haciendo lo que pudo con lo que tenía. Y cuando sí hay elección, esa elección no mide nada de lo que de verdad importa ni te pone en ninguna categoría.
Alimentar a un bebé —de cualquier forma— es poner el cuerpo, vincularse, dedicar tu vida entera a sostener otra. Lo difícil no lo decide el método. Lo difícil es sostener todo esto en una sociedad que te enseñó a poder sola, y que te juzgue hagas lo que hagas.
Teta o biberón es la pregunta tramposa de un sistema que no se hace cargo de cuidar la vida que empieza. Y deja a la madre sola, respondiéndola.
La pregunta que sí importa es otra: cómo construimos y protegemos las condiciones para que esa vida pueda transcurrir. Y esa no es una tarea que le toque resolver a una mujer sola.
Si estás dándole vueltas a todo esto, en el link del perfil.