20/07/2026
Por si ayuda… Os comparto una fábula de Osho, deseo que os traiga luz a vuestras vidas igual que lo hace en la mía.
Cuenta una antigua historia que una leona, mientras cazaba, dio a luz a un cachorro. Agotada por el esfuerzo, murió poco después.
El pequeño león quedó solo y fue encontrado por un rebaño de ovejas, que lo acogió y lo crió como si fuera uno de los suyos.
Pasaron los años.
El león aprendió a balar.
Comía hierba.
Corría asustado cada vez que aparecía un depredador.
Vivía convencido de que era una oveja más.
Un día, un viejo león vio aquella extraña escena: un león huyendo junto al rebaño.
Sorprendido, corrió tras él hasta alcanzarlo.
El joven temblaba de miedo.
—¡No me hagas daño! —suplicaba—. Soy una pobre oveja.
El viejo león soltó una carcajada.
—Ven conmigo.
Lo arrastró hasta un lago de aguas tranquilas.
Los dos se asomaron al agua.
—Mira.
El joven observó primero el rostro del anciano.
Después vio el suyo.
Permaneció en silencio.
Era exactamente igual.
El viejo león lanzó un rugido tan profundo que hizo temblar el valle.
Después lo miró y le dijo:
—Ahora ruge tú.
Al principio solo salió un balido.
Lo intentó de nuevo.
Y otra vez.
Hasta que, de lo más profundo de su ser, surgió un rugido que nunca antes había escuchado.
En ese instante comprendió, que nunca había sido una oveja. Solo había olvidado quién era.
No necesitamos convertirnos en un león. Ya lo somos. Solo tenemos que despertar del sueño en el que hemos creído éramos una oveja.