26/05/2026
Pasamos años pensando que la salud era solamente “comer mejor”, cuando en realidad también importa qué tanto nutrimos el ecosistema microbiano que vive dentro de nosotros.
La microbiota participa en digestión, inflamación, absorción de nutrientes, estado inmune y comunicación con el sistema nervioso.
Los alimentos fermentados tradicionales pueden formar parte de una alimentación más diversa y funcional, aportando microorganismos vivos y compuestos bioactivos que interactúan con nuestro cuerpo.
No se trata de perfección.
Se trata de volver a darle vida al sistema.