21/06/2026
LA FIGURA DEL PADRE:
Para Jung el arquetipo del padre supone un principio de autoridad, una guía que con su ejemplo marca el camino a otros.
Las características propias de este arquetipo son la disciplina, la responsabilidad, la fuerza de voluntad, la estabilidad, la autoridad y el sentido pragmático de la vida.
FELIZ DÍA PARA TODOS LOS CAPACES DE ENCARNAR ESTE ESPÍRITU.
MI PADRE
Éramos 12 hermanos, yo soy la número 9. Papá un ser de responsabilidad y voluntad inquebrantables. Cuando yo nací papá ya estaba jubilado y mamá era docente en escuelas de campo.
Él tomó las riendas de la casa, yo viví invertidos los roles para la época: Él cocinaba, siempre estaban a mano el budín de pan con pasas de uvas, arroz con leche y canela, batatas y manzanas al horno y mucho más... Lavaba las pilas de ropa interminables a mano y en lavarropas, limpiaba, pintaba, hacía la huerta... Por las noches nos calentaba la cama con bolsas de agua caliente, y
más tarde pasaba cama por cama con una linterna asegurándose de que estuviéramos bien tapaditos en invierno.
Mientras laboraba nos guiaba en las tareas escolares estimulándonos a tener un amplio vocabulario y conocimientos generales. Nos llevaba al dentista, al médico, al psicólogo... esto era demasiado para mí gusto.
Los fines de semana paseábamos por las Sierras de Córdoba además de disfrutar del arroyo Chicamtoltina y el río Anisacate a full, en los veranos gozo pleno en el mar donde siempre perdía la cámara de fotos por quedar extasiado ante semejante manifestación de poder: el océano que bien conocía como marino de alta mar y cumpliendo una importante función en los submarinos de Guerra para defensa de la patria. Se caracterizaba por su valentía, la palabra de honor y el gran respeto a la mujer heredado de su madre vasca de pura cepa que lo amamantó hasta los 5 años…
Contaba una tía que él jugaba al fútbol en los baldíos de Alta Gracia, con sus hermanos y amigos, entre ellos su vecino el famoso “Che Guevara”, quién en algún reportaje contó que Don José Vidosa, mi abuelo, lo había inspirado desde pequeño, a modo de juego, en el interés especial por el dolor social y la defensa con el combate, armando trincheras en los cañaverales del patio de atrás… y cuando papá se acordaba, buscaba a su madre y trepando a un banquito tomaba el alimento divino de las tetas de mamá Rosalía. Anécdotas interminables.
Y entre ellas, nos ponía a tod@s en fila y cortaba el cabello al mejor estilo del “Príncipe Valiente” mientras resonaban de fondo los valses vieneses.
Un hombre de vanguardia, compañero ideal, responsable, presente, valiente, enamorado de mamá, tanto que además de ser el responsable del funcionamiento del hogar estaba siempre atento a sus necesidades alivianando en mayor parte las innumerables tareas de la escuela que ella tenía como docente.
Recuerdo, además de lo familiar, muchos episodios de gran compromiso social… Este señor aportó el espermatozoide, una parte de lo que ahora soy.
Podemos estar de acuerdo o no con nuestros ancestros, pero recordar que tenemos la oportunidad de transmutar lo recibido y agilizar los procesos del árbol genealógico haciéndonos responsables de nuestros actos.
EL PADRE ES EL RESPONSABLE DE INFUNDIR EN NUESTRA PSIQUIS EL REGISTRO DE PROTECCIÓN INDELEBLE. Y LA MADRE EL DE NUTRICIÓN
Y CONFIANZA.