30/08/2021
EL COLGADO
Hoy, en otro capítulo de “Erica siendo ñoña y haciendo asociaciones libres que nadie pidió”, me pongo los pitucones en el suéter cual Homero para aparentar inteligencia y flashearla con la imagen de “El Colgado” un rato. Cosa que, claro, NADIE PIDIÓ. De nada.
Una interpretación que a veces (creo yo, vio) no se indaga del todo en contexto histórico es la de esta carta. Es común encontrarnos con lecturas que exaltan una visión más contemporánea (y a veces demasiado new age) sobre este personaje: la espera, la introspección, la reflexión y su consecuente trabajo interior por ejemplo. Ojo, no digo que esto no pueda ser así. Pero como dice mi querida Sole, quien desde sus espacios siempre nos invita a ver un poco más allá de los significados de los manuales de Tarot: ser colgado fue, históricamente, un castigo a aquellos que se consideraban criminales. No solo eso, se colgaba al culpable en el exterior, de manera pública y a la vista de todos. ¿Porque de qué sirve un castigo sino para aleccionar?
Históricamente este castigo, se utilizó de diferentes maneras, y hasta podemos (o bueno, yo me tomo esa libertad, para decirte la verdad) asociarlo con un tema recurrente en el Arte Renacentista: La crucifixión. Y no cualquier crucifixión, sino más específicamente, la de San Pedro (padre de la Iglesia católica apostólica romana).
La tradición católica narra que Pedro terminó sus días en Roma, donde fue obispo, y que allí murió martirizado bajo el mandato de Neron, sepultado a poca distancia del lugar de su martirio y que a principios del siglo IV el emperador Constantino I el Grande (quien hizo del catolicismo la religión oficial del Imperio) mandó a construir una gran basílica sobre su sepultura (Spoiler: la actual basílica de San Pedro).
Según las escrituras, a diferencia de Jesus, Pedro pidió ser crucificado cabeza abajo. Sobre esto, San Jerónimo dice que en manos de Neron, Pedro se convirtió en mártir, siendo clavado a la cruz, con la cabeza hacia el suelo y sus pies hacia arriba, pues no era digno de ser crucificado del mismo modo que lo había sido su maestro.
(Sigue en comentarios)