21/06/2026
Después de tantos días de trabajo, de preparar tortas, desayunos y regalos para que otros celebraran a sus padres… anoche me acosté a las nueve de la noche del cansancio y hoy simplemente me permití descansar.
Mi papá ya no está. Mi hijo está pasando el día con su papá. No es un día de juntada ni de mesas largas ni preparativos en casa.
Limpié un poco, y cuando llegó la hora de almorzar fui a buscar un pan negro que me había guardado especialmente para hacerme un sándwich de jamón crudo.
Lo busqué por todos lados.
Y no apareció.
Después de dar vueltas un buen rato, me acordé de que tenía un baguetín en el freezer. Sin más, al horno, le puse manteca, queso, jamón crudo y me senté a comer…
Y entonces pasó algo.
Cuando le di esa aplastadita previa al primer bocado… De repente me di cuenta de que estaba comiendo exactamente el sándwich favorito de mi papá.
Pan baguette, manteca, queso y jamón crudo.
Y me quedé quieta un instante.
Porque si hubiera encontrado el pan negro, seguramente nada de esto habría ocurrido. Habría almorzado y ya. Pero no. La vida, los recuerdos, el destino o como fu***ng quieran llamarlo, tenían otros planes.
Pensaba más tarde en buscar una foto suya y escribir el clásico “Feliz Día, papá, estés donde estés”. O algo así… porque hay veces que las palabras sobran… y solo son nuestras…
Pero terminó siendo mucho más que eso.
Porque antes de la foto apareció él.
No en una señal grandiosa. No en algo extraordinario.
Apareció en un pan caliente y en un mordisco crujiente.
Y mientras almorzaba, sentí algo muy difícil de explicar.
Hoy no compartí una mesa con mi viejo.
Pero, de alguna manera, compartí con él su sándwich preferido.
Feliz Día Pá!❤️