13/07/2026
Hay personas que llegan a nuestra vida para cambiarla por completo, y hoy quiero agradecer a una de ellas.
Cuando comencé este camino, creía que mi único objetivo era bajar de peso. Nunca imaginé que iba a encontrar mucho más que eso. Encontré una nueva forma de vivir, de sentir y de mirarme.
Gracias por enseñarme que este proceso nunca se trató solo de la comida. Se trató de aprender a escuchar a mi cuerpo, de comprender mis emociones, de aceptar mis tiempos, de confiar en mí y de entender que no todo está bajo mi control. Me enseñaste que soltar también es sanar.
Con una paciencia infinita, con palabras justas y con una confianza que muchas veces vos tuviste en mí antes de que yo pudiera tenerla en mí misma, me acompañaste a construir hábitos, pero también a reconstruirme por dentro.
Aprendí a dejar de pelearme con el espejo. Aprendí a cuidar mi cuerpo porque es el lugar donde voy a vivir toda la vida. Aprendí que quererme no era un premio al llegar a una meta, sino el punto de partida para poder alcanzarla.
Hoy miro hacia atrás y casi no reconozco a aquella mujer que empezó este camino llena de dudas, miedos e inseguridades. No solo porque mi cuerpo cambió, sino porque cambió mi manera de pensar, de sentir y de vivir.
Alcanzar un peso saludable es un logro enorme, pero el verdadero triunfo fue recuperar mi bienestar, mi tranquilidad y mi amor propio.
Gracias por haberme tendido la mano cuando decidí dar el primer paso. Gracias por creer en mí, por acompañarme en cada avance y también en los momentos difíciles. Gracias por demostrarme que, con fe, paciencia y constancia, lo que parecía imposible termina siendo realidad.
Ojalá mi historia pueda animar a muchas personas a empezar. Porque nunca es tarde para elegir cuidarse. Nunca es tarde para apostar por uno mismo. El camino no siempre es fácil, pero cada esfuerzo vale la pena cuando entendés que no estás perdiendo kilos: estás ganando salud, paz, confianza y calidad de vida.
Este logro es mío porque nunca dejé de intentarlo, pero también lleva una parte de vos. Y por eso, mi gratitud será siempre infinita.
Gracias Moni por ayudarme a encontrar una versión de mí que no sabía que existía.