18/03/2026
¿A quién no le pasó lo de Vicky? 🙋🏻♀️
Griselda Siciliani (en su personaje de Vicky de Envidiosa) captura de forma brillante ese sentimiento de envidia e incomprensión hacia las personas que parecen "fluir" sin el peso del análisis constante o la autocrítica.
Esa mezcla de fascinación y "odio" por las personas que, simplemente, fluyen. Que no se enroscan, que no sobreanalizan cada mensaje, que se comen la galletita sin culpa y que, encima, ¡el pelo se les seca al viento y les queda divino! 💁🏼♀️✨
Esto se ve muy seguido en el consultorio: la tiranía del análisis. A veces nos convencemos de que si entendemos todo, si le ponemos nombre a cada trauma y planeamos cada paso del itinerario, estamos a salvo.
Pero, ¿qué nos dice ese "odio" de Vicky?
1. La envidia como espejo: Nos molesta la liviandad ajena porque nos recuerda nuestra propia autoexigencia. Odiamos lo que no nos permitimos ser.
2. El control como armadura: El "enrosque" es, muchas veces, un mecanismo de defensa. Si analizo, no siento. Si planeo, no me sorprenden (ni me lastiman).
3. El derecho a la levedad: Esas mujeres que "viven el hoy" nos interpelan sobre nuestra incapacidad de habitar el presente sin pedir permiso.
Vicky dice que son "una peste", pero quizás son maestras involuntarias de algo que nos cuesta horrores: soltar el título de "propietaria" de la verdad y empezar a vivir el proceso.
Tal vez no se trate de ser "livianas" al 100%, sino de permitirnos, de vez en cuando, habitar el presente sin la obligación de descifrarlo. Después de todo, como dice Vicky, ellas "hacen lo que sienten". Y ahí, en esa coherencia interna, es donde reside la verdadera salud.
Y vos, ¿en qué bando estás hoy? ¿En el de las que fluyen o en el equipo de Vicky analizando hasta el olor de la caquita? 😂 Contame en los comentarios si alguna vez sentiste esa envidia "sana" (o no tanto). 👇🏼
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