13/12/2021
Comienzos y finales… tan diferentes y sin embargo también parecidos.
Los comienzos son duros, hay que ponerle garra cuando aún no se sabe muy bien qué sí y que no.
Y los finales son duros porque, justamente, se sabe demasiado bien qué sí y qué no, pero no.
¿Comienzos con entusiasmos y final con nostalgia? ¿O finales inexorables y comienzo esperanzado? Sin embargo para que algo nuevo inicie, tiene que haber algo que ya no sea como era.
Pienso en la banda de Moebius donde adentro y afuera, principio y fin son muy dificiles de determinar.
La diferencia entre una vivencia y una experiencia es precisamente eso: La experiencia 𝒔𝒆 acumula, 𝒔𝒆 suma o 𝒔𝒆 resta, a ella uno 𝒔𝒆 adapta, de ella 𝒔𝒆 aprende. Los finales y los comienzos 𝒔𝒆 suceden, tienen lógica, 𝒔𝒆 comparten, 𝒔𝒆 aprenden y 𝒔𝒆 enseñan o no...
La vivencia (Erlebnis) en cambio, nos marca: hay un antes y un después para cada persona singular, donde algo nuevo surge y nos lleva a reeditarlo, re-signarlo e inclusive a declararlo algo antiguo desde lo nuevo. La lógica o el sentido, en el mejor de los casos, está “por-venir”. Y, a veces, alguien las comparte.
Algunas experiencias son evento; pero no toda vivencia es una experiencia.
Las vivencias son singulares, nos dan un punto de capitón, ahí donde algo pasa con un nuevo sentido: Nos tiramos en la hierba y se nos ocurre que …. “una vez, todo fue nuevo” y la vida aparece con una luz diferente. Vivenciamos algo y nos ponemos a imaginar y crear…
Gracias por la imagen