16/06/2026
La actualización constante forma parte de mi trabajo.
Esta semana participé en una jornada dedicada a tratamientos no invasivos y productos utilizados para el rejuvenecimiento facial.
Como cirujana plástica, mi mirada sobre el envejecimiento va más allá de la piel. Entiendo cómo cambian los tejidos profundos, cómo se pierde soporte, cómo descienden las estructuras y cómo esos cambios modifican la forma del rostro con el paso del tiempo.
Por eso, antes de indicar cualquier tratamiento, lo importante es comprender la causa del problema.
No todas los pacientes están preparados para la cirugía, otros tienen condiciones médicas que lo desaconsejan y muchos simplemente prefieren comenzar por alternativas menos invasivas.
En esos casos, los tratamientos no quirúrgicos pueden ser una herramienta valiosa, siempre que se indiquen con criterio, experiencia y un profundo conocimiento de la anatomía facial.
Mi objetivo no es agregar productos. Es elegir la estrategia adecuada para cada paciente.
Porque un tratamiento correcto no depende de la cantidad de procedimientos realizados, sino de comprender qué está ocurriendo en cada capa de los tejidos y actuar en consecuencia.
La cirugía sigue siendo la herramienta capaz de brindar los cambios más significativos y duraderos cuando está indicada. Pero conocer todas las alternativas me permite ofrecer a cada paciente la opción más adecuada para su momento, sus objetivos y sus necesidades.