08/06/2026
¿Qué hacemos con lo que no podemos resolver?
Hace unos días pasé por para ver “Diarios (2000-2025)”, la muestra de Guillermo Kuitca. Son 45 piezas circulares que empezaron de una forma muy humana: Kuitca engrampó lienzos sobre sus mesas de trabajo para pintar arriba de cuadros que no había podido resolver. No eran un descarte, eran obras que necesitaban una segunda vida, pero él aún no sabía cuál.
Durante 25 años, el tiempo, la rutina, los garabatos y la insistencia se fueron acumulando sobre esas mesas.
Para quienes trabajamos en DBT, esto es pura dialéctica en acción. Es el equilibrio perfecto entre la aceptación radical de lo que está trabado o inconcluso, y el espacio para que el cambio suceda, no de golpe, sino a través del transcurrir del tiempo y la práctica cotidiana.
Kuitca dice que estos diarios “empezaron muy silenciosamente y así también terminan”. A veces, regular nuestras emociones y construir una vida que valga la pena ser vivida se parece mucho a esto: sentarse a la mesa día a día, registrar el proceso, tolerar la incertidumbre y dejar que el tiempo haga su trabajo.