27/06/2026
¿Y si en vez de tragarte la bronca, aprendés a gestionarla? 🧠✨
A veces, las emociones intensas como la bronca, el enojo o la frustración nos llevan a extremos que afectan nuestro vínculo con la comida.
Por un lado, hay quienes buscan un alivio inmediato en la comida y "se tragan" la emoción a través de ella, buscando una calma pasajera que no resuelve el problema de fondo. Por otro lado, hay quienes reaccionan bloqueándose: se les "cierra el estómago" y pierden por completo las ganas de comer, ignorando las necesidades básicas de su cuerpo.
Ambas son formas de responder al estrés, pero ninguna nos ayuda a resolver la emoción raíz. ¡Te perjudicás vos! 😂😂😂La clave no está en dejar de sentir, sino en elegir qué hacemos con eso que nos pasa.
Para empezar a cambiar tu vínculo con la comida y con tus emociones, te invito a:
🌸Reconocer lo que sentís: Ponerle nombre es el primer paso para no dejar que la emoción tome el mando.
Identificar tus patrones: Observá si tu tendencia ante la ansiedad o la frustración es comer rápido y en poco tiempo o dejar de comer, y empezá a identificar esos momentos.
Elegir algo que te regule: Buscá alternativas que cuiden tu bienestar, como escribir, caminar o mover el cuerpo, en lugar de utilizar la comida como única respuesta.
Tu cuerpo habla, ¡aprendé a escucharlo! ✨
👇 Contame en comentarios: Cuando aparece una emoción difícil, ¿tu cuerpo tiende a pedirte comida o se te cierra por completo el estómago? ¡Te leo!