19/10/2021
Un hombre, que amaba las montañas, se estuvo preparando toda la vida para subir a la cima del Aconcagua. Cuando sintió que ya estaba listo, comenzó la expedición, pero quiso hacerla solo. Comenzó a subir y el cielo se oscureció, por lo que el montañero se escurrió y cayó por un precipicio. Cayó a gran velocidad y creyó que moriría. Por su mente pasaron decenas de imágenes de todo lo que había vivido hasta el momento. Cuando llevaba un buen tramo cayendo en el vacío, un fuerte golpe lo frenó en seco. Como buen montañero, había asegurado su ascenso con una cuerda y ahora ésta le sostenía en el vacío.
Con voz atemorizada y las manos congeladas por el frío, grito: Dios, ayúdame!! Y una profunda voz le respondió: De verdad crees en mi?
-Claro que si!! Ayúdame!! Confío en ti
-Entonces corta la soga que te sostiene.
El hombre quedó petrificado, en silencio y sin saber que hacer.
Al día siguiente se encontró el cuerpo sin vida de aquel montañero a menos de dos metros del suelo, aferrado a su cuerda.
Moraleja: a veces estamos aferrados a cuerdas que nos impiden vivir
Una cuerda que paradójicamente parece mantenernos con vida y sin embargo nos mata. Ese miedo a soltar que tenemos para alcanzar algo mejor.
Y vos ¿qué cuerdas pensas que te impiden avanzar?
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