27/05/2026
La intermitencia es muy difícil de soltar porque nunca te deja cerrar del todo. Porque no hay ningún final claro. Hay silencios, vueltas, mensajes inesperados y pequeñas dosis de atención que te reactivan otra vez. Mientras esperas que la relación por fin se reacomode, te olvidas de preguntarte ¿cómo te sentís viviendo así?
Hay personas que no te eligen de forma clara y definitiva, pero tampoco te dejan ir en paz. Y eso te deja en una lógica de espera constante, que nunca termina, porque cualquier gesto mínimo parece enorme, porque justamente venís emocionalmente deshidratado. El problema es que terminás llamando “amor” a alguien que apenas te da atención.