11/12/2020
🔸𝑪𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒆𝒍 ú𝒍𝒕𝒊𝒎𝒐 𝒕𝒓𝒂𝒎𝒐 𝒅𝒆𝒍 𝒂ñ𝒐 𝒔𝒆 𝒉𝒂𝒄𝒆 𝒆𝒕𝒆𝒓𝒏𝒐🔸
Últimamente, el agotamiento y el cansancio son moneda corriente en las conversaciones.
Es habitual llegar a fin de año cansad@s, algunas veces llegamos con ‘la reserva’ y aún más en este 2020 que irrumpió nuestra cotidianeidad con una pandemia, aislamiento, nuevas modalidades de trabajo, dificultades económicas, convivencia, pantallas 24/7, tareas escolares y más. Un año atípico e intenso.
El agotamiento es parte de un proceso emocional que nos toca atravesar debido a tantos cambios vividos. A todos estos factores externos (que escapan a nuestro control), se le suma nuestra mente: yendo del pasado al futuro, comparándose, cuestionándose todo lo que podríamos haber hecho y no hicimos este año, planificando el siguiente...
Estamos terminando un año en el que hubo muuucha actividad mental, estuvimos quietos pero con la mente yendo y viniendo.
Este agotamiento del que les hablo, puede que en algunas personas genere mayores estados de ansiedad, dificultad para concentrarse en las tareas que debe realizar, cansancio físico aunque no se hayan realizado muchas actividades en el día, falta de motivación, cambios de humor, irritabilidad, etc.
𝐏𝐨𝐫 𝐭𝐨𝐝𝐨 𝐞𝐬𝐨, 𝐞𝐬 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐏𝐀𝐑𝐀𝐑, 𝐬𝐚𝐥𝐢𝐫𝐧𝐨𝐬 𝐮𝐧 𝐦𝐨𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐞 𝐩𝐢𝐥𝐨𝐭𝐨 𝐚𝐮𝐭𝐨𝐦á𝐭𝐢𝐜𝐨.
✨Tomar conciencia de nuestros pensamientos y emociones: ¿qué nos dicen? ¿qué estamos necesitando?
✨Realizar una lista con orden de prioridades: no pretendamos hacer todo lo planificado para un año en solo un mes. ¡Si es posible no te sumes responsabilidades extras!
✨Seamos flexibles y autocompasivos. Aceptemos que hay cosas que nos hubieran gustado que se concretaran este año pero que, al menos por ahora, no se pudieron.
✨Es necesario destinar tiempo al ocio, aunque sea por períodos cortos, y respetar las horas de sueño.
👉 Si estás teniendo dificultades para lidiar con el cansancio mental de fin de año, no dudes en pedir ayuda profesional.
Lic. Paula Di Doi