Lic. Carolina Michelotti

Lic. Carolina Michelotti ☀️|Psicologa Clinica|
⚽️|Ps. aplicada al deporte|
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Psicoterapia Individual. Grupos terapéuticos.

Crecemos escuchando muchas ideas sobre cómo debería ser la vida.Con los años descubrimos que muchas de esas creencias pu...
07/06/2026

Crecemos escuchando muchas ideas sobre cómo debería ser la vida.
Con los años descubrimos que muchas de esas creencias pueden alejarnos de nosotros mismos.
Quizás no se necesita tener todo resuelto.
Quizás la tristeza no es una falla.
Quizás tu tiempo no tiene que parecerse al de nadie más.
Quizás tu valor no depende de lo que logras ni de cuánto producís.
Él autoconocimiento también consiste en cuestionar algunas de las certezas con las que crecimos. Porque vivir no es cumplir un manual.
Es aprender, poco a poco, a escucharte.

Que creencias sentís que te alejo de vos mismo ?? O cual estás revisando en este momento de tu vida?

Sanar rara vez es un acto individual, cada persona que se anima a mirar su dolor, asumir su historia y transformar aquel...
17/05/2026

Sanar rara vez es un acto individual, cada persona que se anima a mirar su dolor, asumir su historia y transformar aquello que recibió, abre posibilidades nuevas para otros.
Aunque parezcan movimientos pequeños, algo se mueve cuando una persona se anima a hacer consciente una herida, quizás ya no se entregue intacta a quienes vienen después.
Quizás el amor también sea eso, interrumpir aquello que dolía y crear una manera diferente de estar en el mundo.
Qué Camino Nuevo está abriendo?
Qué patrón sentís que tu historia te está invitando a transformar?

En un sentido profundo, la Pascua habla de un pasaje.De una muerte…y de una vida que no vuelve a ser la misma. No es una...
05/04/2026

En un sentido profundo, la Pascua habla de un pasaje.
De una muerte…y de una vida que no vuelve a ser la misma. No es una metáfora suave sino un proceso real, interno, muchas veces incómodo.
Porque la resurrección implica atravesar una caída.

No hay transformación sin algo que tenga que morir. Y no hablo de morir en un sentido literal,
sino de esas partes de nosotros que ya no pueden seguir sosteniéndose.

Creencias. Formas de vincularnos. Versiones de nosotros mismos que en algún momento fueron necesarias, pero que hoy quedan chicas.

La espiritualidad de la Pascua no es una promesa de luz inmediata. Es una invitación a atravesar la oscuridad sin salir corriendo.

FELICES PASCUAS!!!

2 de Abril . La guerra no terminó. Solo cambió de forma.No siempre tiene armas, pero sigue estando en cómo hablamos, en ...
02/04/2026

2 de Abril . La guerra no terminó. Solo cambió de forma.
No siempre tiene armas, pero sigue estando en cómo hablamos, en cómo atacamos, en la facilidad con la que dejamos de ver humanidad en el otro.
Malvinas no es solo memoria. Es un espejo incómodo. Porque la guerra no empieza en el campo de batalla.
Empieza mucho antes…
cuando el otro deja de ser un otro y se vuelve alguien a vencer.

Y eso, sigue pasando. En el mundo.
Y también acá. En las redes sociales,
donde se dispara sin mirar, donde se opina sin escuchar, donde el otro se vuelve un perfil, no una persona. En lo cotidiano, en la indiferencia del dolor ajeno, cuando no hay perdón.

La pregunta no es solo qué pasó allá. Es qué hacemos nosotros hoy. Porque la humanidad no se pierde de golpe. Se pierde en pequeños gestos.

Y también, si lo elegimos, puede empezar a recuperarse ahí mismo.

Tal vez no sea casual que esto nos encuentre cerca de Pascuas.

Un tiempo que habla de muerte…
pero también de renacimiento.

De lo que tiene que caer para que algo más humano pueda volver a nacer.

No en el mundo. En nosotros.

¿Qué parte tuya necesita morir para dejar de vivir en guerra?

Casos como el de Noelia me invitan o quizás me obliga a detenerme, a salir de respuestas rápidas. a abrir una reflexión ...
28/03/2026

Casos como el de Noelia me invitan o quizás me obliga a detenerme, a salir de respuestas rápidas. a abrir una reflexión más honesta, a sentir lo que no quiero sentir.
Porque cuando hablamos de la vida, y del deseo de seguir habitándola, no todo es tan claro como me gustaría.
Pienso, hay dolores que no abren. Que no enseñan. Que no transforman. Dolores que cierran. Que achican el mundo. Que dejan al sujeto sin acceso a otra posibilidad. Y en esos momentos, el deseo de morir no es una elección… es el lenguaje de un sufrimiento que no encuentra salida.
Ahí, cuidar no es decidir por el otro, es sostener. Es esperar. Es quedarse lo suficiente como para que algo, aunque sea mínimo, pueda volver a moverse.
Sin embargo no todo es igual.
También existen experiencias donde el dolor no cede, donde el cuerpo se vuelve inhabitable, donde el deseo de seguir ya no está. Y aceptar eso… incomoda.
Porque nos enfrenta con un límite:
no somos dueños del deseo del otro.
Ni la familia, ni la ley, ni la medicina pueden habitar ese lugar sin producir violencia.
Entonces la pregunta deja de ser simple. Ya no es solo “vida o muerte”.
Es algo mucho más sutil, más incómodo: ¿Estamos escuchando un deseo…o el eco de un dolor que ya no encuentra salida?
Y en ese punto aparece algo que necesitamos poder nombrar: acompañar no es abandonar.
No es correrse en nombre del respeto,
ni dejar al otro solo con su dolor.
Acompañar es quedarse.
Incluso cuando no sabemos qué hacer.
Pero tampoco es apropiarse del destino del otro.
Es habitar ese borde sin certezas. Sin respuestas rápidas. Sin necesidad de tener razón. Incluso desde una mirada mas amplia podría decir que la vida no se agota en este cuerpo. Pero cuidado…eso no puede ser una forma de negar el dolor. Espiritualizar también puede ser una forma de no ver.
Y quizás, en el fondo, lo más difícil no sea entender qué está bien o mal… sino poder tolerar que hay decisiones que no nos pertenecen. Que no podemos controlar. Que no podemos corregir. Que no podemos "salvar".
Y ahí, en ese límite… se pone en juego algo de nosotros.
Cuando el otro elige algo que no podemos soportar escuchamos su deseo ... o defendemos el nuestro?

Hay momentos en los que hablar no alcanza.Momentos en los que el cuerpo sabe algo que la mente todavía no puede ordenar....
12/02/2026

Hay momentos en los que hablar no alcanza.

Momentos en los que el cuerpo sabe algo que la mente todavía no puede ordenar.

La respiración es el puente.

Entre lo que sentis y lo que entendes
Entre tu historia y tu presente.
Entre el control… y la entrega.

Este año podes participar de encuentros de respiración donde trabajaremos desde regulación profunda hasta estados ampliados de conciencia.

No como algo espectacular.
Sino como algo verdadero.

Si te resuena, me podes escribir por DM y te cuento.

Los vínculos no se construyen de golpe.Se crean con constancia, con presencia,con pequeños acercamientos que el corazón ...
09/02/2026

Los vínculos no se construyen de golpe.
Se crean con constancia, con presencia,
con pequeños acercamientos que el corazón aprende a esperar.

No es prisa.
Es proceso.
Es el tiempo volviéndose vínculo.

Lo importante no es llegar rápido,
sino aprender a sostener el encuentr

Hay momentos en los que la vida sigue funcionando, pero algo esencial queda relegado.No siempre se manifiesta como crisi...
07/02/2026

Hay momentos en los que la vida sigue funcionando, pero algo esencial queda relegado.

No siempre se manifiesta como crisis.
A veces es cansancio, repetición, una incomodidad silenciosa.
La sensación de estar viviendo desde lugares que ya no representan.

Cuando lo esencial pide lugar, no suele hacerlo con urgencia, sino con insistencia.

Este es un proceso presencial, sostenido en el tiempo.
Un encuentro por mes, de marzo a diciembre.
Un espacio para detenerse, escuchar, revisar mandatos, miedos y lealtades
y empezar —sin forzar— a reordenar la vida desde adentro.

No es un curso.
No es motivacional.
Es un dispositivo clínico–vivencial, cuidado y profundo.

Para quienes sienten que ya no pueden seguir postergándose y necesitan crear condiciones para habitarse con mayor verdad.

📍 Presencial
🗓 Marzo a diciembre
👥 Cupos limitados
📲351 - 5203093

Si sentís que es por acá, escribí ESENCIAL por mensaje privado o en el link de la bio.

Cuidar no siempre es amarNo todo cuidado nace del amor.Algunas formas de “cuidar” nacen del miedo.Del miedo a que algo s...
04/02/2026

Cuidar no siempre es amar

No todo cuidado nace del amor.
Algunas formas de “cuidar” nacen del miedo.

Del miedo a que algo se descontrole.
Del miedo a no saber qué hacer con lo que aparece.
Del miedo a quedarse con lo propio.

Cuando el miedo está activo, aparece la urgencia por intervenir: decirle al otro qué hacer, cómo calmarse, cómo respirar,
a dónde ir.

No porque el otro lo haya pedido,
sino porque quien interviene
no puede tolerar lo que está pasando adentro suyo.

Ahí el cuidado se vuelve control.
Y el control se disfraza de ayuda.

El cuidado que nace del miedo no espera.
No escucha.
No registra tiempos.
Necesita ordenar afuera
lo que no puede sostener adentro.

El cuidado que nace del amor es distinto.
Sabe quedarse.
Sabe esperar.
Sabe respetar el proceso del otro,
aunque incomode,
aunque no se entienda,
aunque no haya nada para hacer.

Acompañar no es salvar.
No es dirigir.
No es evitar que el otro atraviese lo que le toca

Acompañar es estar disponible cuando el otro llama.
Y poder no intervenir cuando no es el momento.

Tal vez una de las formas más honestas de cuidado sea aprender a diferenciar
cuándo estamos cuidando al otro
y cuándo estamos intentando calmarnos a nosotros mismos.

Durante mucho tiempo pensé el perdón como algo que se pide o se concede.Como un gesto hacia afuera.Como una especie de a...
03/02/2026

Durante mucho tiempo pensé el perdón como algo que se pide o se concede.
Como un gesto hacia afuera.
Como una especie de acuerdo entre dos partes.

Hoy lo entiendo distinto.

Hay situaciones en las que se puede pedir perdón y no ser perdonado.
Y eso no invalida el movimiento interno que ocurrió.
Porque el perdón no siempre tiene que ver con el otro.

Pero también pasa lo inverso.

A veces nos quedamos esperando que el otro pida perdón.
Esperando una palabra, un gesto, una explicación que tal vez nunca llega.

Y, hay veces que llega, pero no es real.
No hay arrepentimiento.
No hay registro.
No hay responsabilidad.
Solo una frase dicha para cerrar el tema, para aliviar culpas, para seguir adelante sin haber mirado nada.

Ahí aparece otra forma de atraparnos:
quedarnos esperando algo que no depende de nosotros.

Entonces, tal vez el perdón no tenga que ver ni con que nos pidan perdón ni con concederlo automáticamente.

Sino que es un acto íntimo. Silencioso. Incómodo.
Tiene más que ver con reconocer, con asumir la propia parte, con aceptar lo que fue sin justificarlo ni negarlo.

Y también con aceptar lo que no fue:
la palabra que no llegó,
el arrepentimiento que no existió,
la duda que queda abierta.

Perdonar no borra lo ocurrido.
No lo hace correcto.
No lo vuelve justo.

Pero permite dejar de quedar suspendidos, esperando una reparación que tal vez nunca va a venir.

El perdón, cuando es verdadero, no es un trámite emocional.
Es un proceso interno de honestidad,
de responsabilidad y de límite con uno mismo.

Y muchas veces, ese movimiento alcanza, aunque afuera nada cambie.

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